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El rincón de la silva

Ya sé, no te conozco
y a pesar de ese frío mirar, te amo,
la razón desconozco,
y no sé por qué tiemblo y aun exclamo
si tu mano se acerca y no me toca,
pero me vuelve loca.
Siempre esquivo y fugaz,
y aunque quiera borrarte de mi mente
ahí encuentro tu faz,
es siempre recurrente.
Con este amor yo sufro y también gozo
me causas alborozo
cuando solo te pienso, mas sin verte.
Tenía el alma inerte
y ahora está encendida y aun me quema
y es herida que me arde.
Quisiera que tu amor ya no más tarde,
que lo único que alivia, es un poema.
 
Última edición:
Las dos jarras de Acuario en un emblema
que interpretar consigo
sírvame de testigo
de que quiero aportar en cada tema
y no importa si digo y me desdigo
asumo un personaje de novela
Encenderé una vela
por cada verso azul que me florezca
profusamente crezca
en la baldía entrada de mi senda
el día que comprenda
y de mi se apodere
No será para siempre que yo espere
contento con lo poco que me ofrezca
 
Última edición:
Conmigo llevo y guardo que merezca
de tu recuerdo, tiempo en resonancias.
¿Cubierta que parezca?
Imposible tenerme que atardezca
prendido de caricias sin distancias.
La lenta tarde ofrezca.
Somnolienta aparezca
tras los cristales, luce sin prestancias
una mueca fenezca
por estas circunstancias.
 
Me gustan las fragancias
y los bellos colores del jardín.
Quisiera estar contigo.
Mas se estiran de nuevo las distancias
en el espacio y el tiempo, es un sin fin
de obstáculos, pretextos que maldigo.
La duda me corroe.
Pero vieras que bellas son las rosas,
las rondan las azules mariposas,
hay música de oboe.
¿Recuerdas cuando fuimos al concierto?
Pienso que nada es cierto.
Que yo tan solo sueño.
Igual este jardín que es tan pequeño.

 
A qué llaman pequeño
en un vasto dominio que se expande,
donde doy el mayor grito
y se funde en el cosmos mi derrame.
Reino de lo pequeño
donde mi sol es ínfimo, innestable.
Su poder es rubor
cuando mira los astros anhelante.
Y qué vidas alberga el parvo ardor
de mejillas ardidas al mirarme,
porqué llamar el frío
sin esta luz radiante
si puedo contemplar tu pequeñez,
luz sublime, notable,
en obras del amor.
Cómo llamar pequeño a este brebaje.
 
Quisiera de palabras un brebaje
que me quite la angustia,
me libre del coraje
que te ha hecho sentir mi boca mustia.

Tu silencio me niega tu ternura,
miras hacia otro lado, al horizonte,
cual buscaras el vuelo en la llanura
del canto que te llega de un sinsonte.

Es que he roto el cristal,
destruido insensata el equilibrio
y me encuentro perdida en el delirio
¿Cómo habré de salir de trance tal?

Es oscuro el momento.
Tu rostro, taciturno.
Suspendida en el tiempo, en el tormento,
el viento me susurra, son nocturno.
 
Última edición:
El paisaje nocturno
nos embriaga de ausencias y recorte.
Invade la nostalgia, hace la corte
junto a lo taciturno
la incompletud sutil de la esperanza,
completa la figura
en punto muerto queda la espesura.
Retrata la confianza
de verte en tu regreso y del albor
con sonrisa simiente
milagro de la luz porque desmiente
la falta, comprobando su rigor
en la honda oscuridad,
esfuma aquella carga de orfandad
con nítido fulgor
.
 
Última edición:
Se vislumbra el albor
de un nuevo día lleno de colores
el paisaje aparece ensoñador
verde cesped y flores
creciendo entre el rocío matutino,
anuncia el sol rutina de un calor,
que solo cede en tiempo vespertino.
se hace largo el camino
de las horas en día tan pesado,
parecen llevar paso de tortuga,
se estiran como el cuerpo de una oruga.
No recuerdo un pasado
como este infernal en su destino.
El clima que ha cambiado
con su mano de hierro nos subyuga.
 
Tu mirar me subyuga
me deja quieta, atónita, con ansia,
la mente se me fuga
y se me va soñando por la estancia.
De soñar voy ahíta
ya que el sueño genera mis placeres,
pues de realidad estoy contrita.
Tú ves del horizonte amaneceres.
Tus sueños viajan lejos,
añoras otros ojos.
Nuestros sueños cargados van de antojos
de en mirares diversos, ver reflejos.

 
Última edición:
Proyecta sus reflejos
el sol en la laguna allá en el valle
y suben circunflejos
en ondas que se elevan vaporosas
creando con detalle
figuras que parecen elfos y hadas
que poco a poco quedan casi difuminadas,
vuelan las mariposas,
recrean en sus alas
un mapa de colores mezclando luz del alba
al perfume de rosas.
 
(Dedicada a Sergio D'Baires)

Me gusta cuando glosas
las décimas que escribo torpemente.
Entonces son hermosas.
Elevas su sentido dulcemente
y formas recovecos especiales.
Enrollas las palabras
y fluyen las imágenes cruciales,
pues haces con tu magia abracadabras.
Maravillas transformas
cual si hicieras poemas de retales.
Y tu voz con la mía cristaliza
y es un nuevo cristal
que el poema matiza.
Tu voz tiene un efecto genital.
 
Quisiera una canción
que tuviera un efecto, así tan mágico,
que al cantarla curara al corazón.
Que borrara lo trágico
y que trajera imágenes de soles,
de estrellas, de tus ojos.
Que en un cálido mar de girasoles
careciendo de ortigas y de abrojos,
encontrara tu voz,
y en un dúo acompasado
cantáramos los dos
celebrando la vida y su suceso
como algo que es sagrado,
y me basta con eso.

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Última edición:
Lo que puedo lo expreso
del modo en que me salen estos signos.
De qué puede uno hablar, y de qué forma,
sin caer en exceso.
Con trazos fidedignos
el pensarte, no más, todo transforma.
El roce, nuestro beso
erotiza el ambiente, lo hace digno
de la complicidad que lo conforma.


 
Tu palabra transforma
a mi ánimo que es triste, melancólico.
Se va coloreando
y se vuelve bucólico.
Encuentra bellas flores y es la norma
dedicar para a ti, palabreando,
versos para tus ojos y tu boca,
porque tu voz a mí me lo provoca.
Tienes voz de reflejos vespertinos
que alumbran los caminos
por donde yo te sueño,
cercanos a la noche que te nombra,
a donde yo me empeño
en buscar tu verdad entre la sombra.

 
Última edición:
Hay algo que me asombra
en una relación con embeleso
nada se desescombra,
se apura hata el final la conexión
Si se ama con exceso
muy pronto se desborda la pasión,
se empieza con un beso,
se sigue con el roce, cuerpos, manos,
se aprietan excitando la emoción
que conduce a la súbita explosión.
Se esfuman las estrellas y lejanos
se quedan los ardores
y de soles se pierden los fulgores.
 
Esto de hablar de amores
me lleva por el tiempo a otros lugares.
A veces a los mares,
a veces a desiertos con calores.
Siempre unos ojos negros que me miran.
A veces unos versos que suspiran.
Siempre oyendo tu voz, mi compañía,
todo lo que tú escribes
queda dentro de mí.
Y aunque no sé si vives,
si ya no te despierta el nuevo día,
tu voz que yo viví,
es vida de reflejos y de voces
donde resuena mi alma
y tiene vida que tu voz ensalma
tan plena de pasión y mutuos goces.

 
Última edición:
Yo se que reconoces
el error al negarte a ser querida
poca oportunidad nos da la vida
aprovecha lo bueno y no solloces.
Si fueras requerida
la suerte no destroces,
escucha si hay razones positivas
deja las negativas
hasta haber sopesado conveniencias.
Hoy vengo con grandes ilusiones
a traerte de amores referencias,
tus consideraciones
esperan mis vehemencias
con la ansiedad de quien mucho te quiere.
Sean mis peticiones,
por ti, bien recibidas
y dame la respuesta que no hiere.
No me causes heridas
pues este corazón por ti suspira.
 
Me dice que suspira,
que me ofrece de amores paraíso.
No sé a qué es lo que aspira,
pues soy mujer muy triste, sin hechizo.
Solo el licor de versos va y me alegra,
me causa gran pasión,
y toda mi tristeza desintegra.
Mi pobre corazón,
depende de palabras seductoras,
con colores y aromas de ternura
que derramen de rojo las auroras,
sin prisa ni premura.
Que transformen mi angustia por placeres,
que hagan mi mundo cálido y afable,
que solo porque me hable,
sea la más feliz de las mujeres.

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Última edición:
Acepto lo que eres
embriagada de versos por las noches
sucumbiendo de paz en los derroches
la plenitud que fueres.

En la cálida tempestad placeres
cernidos a trasnoches,
excesos sin reproches
en la palabra fugaz que blandieres.

Cruzando el firmamento
enciende la inquietud que te ilusiona
instantes y futuro que fusiona

en los versos del viento,
presagio de un destino que se entrona
donde eres la anfitriona.
 
Última edición:
Tu voz en mí se entrona
con versos que resuenan en la estancia.
Me envuelve tu fragancia
y tu dulce decir mi verso entona.
Y me surgen palabras como arroyos
de ligera corriente entre los cantos,
con brillos que palpitan sin embrollos.
Van buscando tu mar y tus encantos.
Tu voz, a veces trueno en la tormenta,
que me calienta el ánimo y orgullo,
se convierte en arrullo
que logra que me olvide toda afrenta.
Voz de múltiples tonos,
deshace los enconos.
Pareces un cenzontle en la pradera
cuando haces que te quiera.
 
Última edición:
En un día cualquiera
con el trino perdido en lo lejano
eres tú la jornada que quisiera.
En la tierra el arcano
golpe de dulce arroyo en esta orilla
que da inicio un concierto
de formas de la arcilla,
bonanza de la vida entre lo incierto,
frescura de la roca,
las aguas claras que tu calor toca
bañando de tu holgura
la vasta placidez de la aventura.
 
Última edición:
Es la buena ventura
la que hace que te encuentre como al día.
Que muestra a contraluz a tu figura
que me mira y confía.
Que busca mi calor desmesurado
y quedas atrapado
en las voces de versos cual racimos
que destila tu voz en aguardiente.
Y en tus versos se siente
la mezcla de las voces que nacimos,
que nacimos entre ambos,
producto de la cópula, que ardiente,
por amor a poesía, evidente,
hicimos ditirambos*.


*Son llamados ditirambo a los escritos que usualmente se creaban en motivo al Dios de la sensualidad, Dionisos. Se presentan como cantos, poemas, o anécdotas de carácter romántico, destinados a persuadir y alabar a quien lo escucha con sus características más bellas.
 
Movidos ditirambos
celebrando las fiestas dionisiacas
ritmos de versos yambos
revuelven las figuras demoniacas
en sus lascivas poses
con cuerpos patizambos
de miembros retorcidos y mezclados.
Chupones, lametones se intercambian
con besos consensuados
en los erectos clítoris y penes,
continuamente posiciones cambian
entre grandes gemidos y vaivenes.
Exacerbada orgía
que en si misma se excita en gran porfía.
 
Licor de malvasía
me aturde el pensamiento cuando escribo,
pero entre más lo libo
aparecen imágenes de orgía
que supera el poder de las palabras,
pues son abracadabras
de los míticos sátiros en pos
de una ninfa que corre, ágil, veloz
y se pierden azules en la noche,
que ha perdido su broche.

Noche de lluvia terca que no pasa,
que de humores me abraza.
Tus palabras agudas se me entierran
y me causan suspiros
con pausados respiros
que me encienden el alma y se me aferran
a ese líquido andar de los minutos
que van marcando el pulso
a mi soñar convulso
que te evoca con sueños disolutos.
 
Son sueños disolutos,
sensuales y procaces los que invoco
en medio de desvelos
que me llegan sin otros atributos
que los que yo provoco.
Intento levantar tupidos velos,
librar de oscuridad realidades
que en negras oquedades
quedaron atrapadas.
Venga la luz solar, descubra todo
lo oculto en los rincones
limpiando todo el polvo en corazones,
que no quede recodo
guardando alguna mota de rencor
haciendo que chirríen mis escritos
y muestren malhumor.
Mi deseo es mostrar versos bonitos,
encantadores para las sirenas
que vierten en el mar todas sus penas.
 
Noches claras serenas,
como de un madrigal son renacidas.
Noches de amor, vencidas,
absurdas y procaces, mas sin penas.
Las noches con tu risa y con tu canto
con alegría loca
que risa me desboca.
Y de tanto reírme me ataranto.

Los minutos se vuelven primaveras,
y las horas son flores,
y los años se llenan de quimeras.
Y vienen los segundos, los mejores,
parpadeos, tus ojos que sonríen,
y no dejas caer esta alegría.
Inventas acertijo o melodía,
que tanto nos reviven
el antojo, volar en el deseo,
y se vuelve una noche de recreo.
 
Última edición:
Pensarte es mi recreo,
te imagino en ensueños delirantes.
La figura que veo,
de formas excitantes,
en mi mente provoca calenturas.
En mis brazos tenerte yo deseo
sintiendo que me llenan de frescuras
esas manos que suaves
cual plumas de las aves
sobre mi piel cosquillas y caricias
van dejando con múltiples delicias.

Y llegas amorosa
haces de mi soñar realidad
tu presencia me da la libertad
de decirte de frente cuan hermosa
me pareces, sublime tu belleza
que mis expectativas sobrepasa.
nuestro gozar empieza
en el momento justo
en que entras en mi casa.
 
Entras como en tu casa,
adviertes mi deseo.
Es la pasión que abrasa
si en tus ojos me veo.
Dilatas el momento,
me estrechas susurrando con voz grave,
vas buscando la llave
que me entone el acento.
Acento que domina,
y se hace movimiento.
Un fluir de ola marina
ondeando en espumas
persiguiendo a la noche entre las brumas.

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