JOSE MANUEL SAIZ
Poeta asiduo al portal
EL RÍO
(recuerdos de una vida)
(recuerdos de una vida)
El río
Parece que fuera el mismo
pero ya no es el mismo.
Tampoco yo soy el de entonces
aquel niño que pescaba en sus orillas
con una vida de ilusiones por delante.
Cuando era un chiquillo
me gustaba escuchar al río jugando entre los álamos;
su espuma era mi castillo
su murmullo ¡mi tesoro!,
y cuántas veces sus peces de colores
fueron juguetes vivos saltando entre mis manos.
Yo pescaba y él reía.
Yo crecía y él me hablaba.
Y sus aguas cristalinas fueron para mi,
durante mucho tiempo,
un mundo mágico y tranquilo.
La vida era pura y transparente a la orilla de aquel río.
Sentí tantas veces su cálida armonía
que el futuro llegaba a mi encuentro
como una ola de ternura.
Y la vida, agazapada, colmaba de ilusiones mi presente.
No siempre estuve solo.
A veces,
un amor me sonreía.
Y entre besos y caricias
jugábamos a escribir nuestros nombres
en las ramas de los sauces.
Y de nuevo aquí, a solas con mis recuerdos,
veo abrirse ante mis ojos
la feliz historia de mi pasado.
Y la vida sale al paso, transparente como entonces.
Pero llegará esa aurora con el tiempo
que ponga fin a mis días
y entierre en esta orilla, mi memoria para siempre.
Y entonces, ya no habrá más vida que mi ausencia en esta vida;
no habrá un futuro con el que soñar,
ni un amor que me sonría
ni apenas un atisbo de esperanza ante mi suerte.
Mi espíritu romántico tomará otro rumbo, cuando yo me vaya.
El río seguirá su curso
y mi alma se perderá colina abajo con los meandros de la tarde.
Cuando yo me haya ido
anidará junto a mi aliento un jilguero con mi nombre;
y yo me habré marchado con el viento para siempre de este mundo.
Permanecerá la huella de mi pasado vagando libre por el valle;
y yo me quedaré sólo,
sin álamos, sin amores sin peces vivos de colores.
Y el río se volverá como ausente cuando yo me vaya.
Yo le perderé para siempre
y él buscará la dicha
de otro niño que le escuche.
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