M.Vich Pérez
Poeta recién llegado
Carcoma, madera, barniz.
Del coma, intenté yo salir.
Del pozo, del río, de mí.
Del cauce, del vacío sin ti.
Te vi, visitándome en sueños,
dueño del bello desvelo,
desamueblado por dentro mi pecho,
cambiaba los cuadros colgados del techo,
las fotos de dentro, del marco de huesos,
Conmigo sin hechos...
no avanzas...
Te quieros vacíos,
copas de tinto y el tinte del cielo
a juego con ello, gris payne, en concreto.
Clavos ardiendo, besos ahogados,
labios mordiendo o matando,
palabras sin alma que en el eco se rompen
y yo cayendo en la trampa.
¿Captas? Es todo una trampa,
ni dioses, ni cruces, ni fe en la palabra.
El amor era mi religión
y acabé por detestarla.
Del coma, intenté yo salir.
Del pozo, del río, de mí.
Del cauce, del vacío sin ti.
Te vi, visitándome en sueños,
dueño del bello desvelo,
desamueblado por dentro mi pecho,
cambiaba los cuadros colgados del techo,
las fotos de dentro, del marco de huesos,
Conmigo sin hechos...
no avanzas...
Te quieros vacíos,
copas de tinto y el tinte del cielo
a juego con ello, gris payne, en concreto.
Clavos ardiendo, besos ahogados,
labios mordiendo o matando,
palabras sin alma que en el eco se rompen
y yo cayendo en la trampa.
¿Captas? Es todo una trampa,
ni dioses, ni cruces, ni fe en la palabra.
El amor era mi religión
y acabé por detestarla.