Susana Rodrigues Tuegols
Poeta adicto al portal
EL ROBLE ROJO
No desayuné con poesía,
se secó mi savia sin saber.
El roble rojo que plantamos
tras los cristales corvos
me animó desde el huerto.
No respondió mi vena,
tal vez porque el motivo
está atrozmente lejos
y no pudo hacer nada
para cambiar mi sino.
Recuerdo los laberintos
y una escarpada cima
del romance furtivo
que agitó mi desdén.
Pero todo ha pasado
como pasa la noche
y me abrigo llorando
porque una vez no fue.
SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
Copyright ©
No desayuné con poesía,
se secó mi savia sin saber.
El roble rojo que plantamos
tras los cristales corvos
me animó desde el huerto.
No respondió mi vena,
tal vez porque el motivo
está atrozmente lejos
y no pudo hacer nada
para cambiar mi sino.
Recuerdo los laberintos
y una escarpada cima
del romance furtivo
que agitó mi desdén.
Pero todo ha pasado
como pasa la noche
y me abrigo llorando
porque una vez no fue.
SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
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