Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
De este rompecabezas de dos piezas
que nacimos siendo; resulta que hoy, eres tú
la pieza que decidió faltar.
¿Y ahora donde...? ¡Dime! ¿Dónde,
encuentro yo, la respectiva pieza con la cual calzar?
¡Y tan perfectamente! (Que así me lo hacías sentir.)
Permíteme por favor, un consejo final: fíjate,
y bien, que esa 'pieza' por la cual me reemplazas,
no te halla engañado a falsa coincidencia, amor.
Pues, según tú, hasta ayer: “¡Nadie! como tú para mí.
¡Nadie! como yo para ti...” ¿O será, que de tanto
bregar por lo nuestro, se me gastaron las aristas?
¡Que lástima! quitarme así tu parte sentimental...
Recuerda que nuestro rompecabezas de dos piezas,
se torna hoy para mí, el más incompleto de la tierra.
...
que nacimos siendo; resulta que hoy, eres tú
la pieza que decidió faltar.
¿Y ahora donde...? ¡Dime! ¿Dónde,
encuentro yo, la respectiva pieza con la cual calzar?
¡Y tan perfectamente! (Que así me lo hacías sentir.)
Permíteme por favor, un consejo final: fíjate,
y bien, que esa 'pieza' por la cual me reemplazas,
no te halla engañado a falsa coincidencia, amor.
Pues, según tú, hasta ayer: “¡Nadie! como tú para mí.
¡Nadie! como yo para ti...” ¿O será, que de tanto
bregar por lo nuestro, se me gastaron las aristas?
¡Que lástima! quitarme así tu parte sentimental...
Recuerda que nuestro rompecabezas de dos piezas,
se torna hoy para mí, el más incompleto de la tierra.
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