Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Brindemos por este amor
que escondido de lo ajeno,
nos contempla sonriente
sabiendo la timidez de nuestros corazones
que tibios e ilusionados,
recorren nuestro ardientes pensamientos.
Cuando las noches aún no han llegado
hasta la puerta de la dicha de encontrarnos,
suenan campanillas de agua dulce
que corre como río henchido,
entre los surcos del rostro
hasta la boca que busca inesperadamente,
el rosal del beso.
Rosario de Cuenca Esteban