romaguce
Poeta recién llegado
La tristeza tiene mil caras y pero su dolor, es uno solo...
Cuando te encuentras con ella, tus pupilas se dilatan y tratas de no sentir...
Pero es imposible no darle la cara y ver el reflejo de una felicidad marchita por la ira de la esperanza,
Que castiga...
Ese rostro que sutilmente, me mostró su lado más quejumbroso, trocó mi sutil diáspora y a cada momento,
Cierro mis ojos para no sentir la dureza de su yugo que intento cambiar por la ignominia de una moneda,
Que yo se la negué... ese rostro, que ahora me persigue y que yo intento ocultar,
Guarecido en tras el espejo de mi propia penumbra.
La tristeza de otro, no se compara al rigor mortis de una sonrisa flagelada por la omisión de no querer ver para sentir...
Ante un espejo, la tristeza refleja su verdadera identidad... y muchas veces solo me veo a mi.
Cuando te encuentras con ella, tus pupilas se dilatan y tratas de no sentir...
Pero es imposible no darle la cara y ver el reflejo de una felicidad marchita por la ira de la esperanza,
Que castiga...
Ese rostro que sutilmente, me mostró su lado más quejumbroso, trocó mi sutil diáspora y a cada momento,
Cierro mis ojos para no sentir la dureza de su yugo que intento cambiar por la ignominia de una moneda,
Que yo se la negué... ese rostro, que ahora me persigue y que yo intento ocultar,
Guarecido en tras el espejo de mi propia penumbra.
La tristeza de otro, no se compara al rigor mortis de una sonrisa flagelada por la omisión de no querer ver para sentir...
Ante un espejo, la tristeza refleja su verdadera identidad... y muchas veces solo me veo a mi.