Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Semejantes a dunas intranquilas
en el alba encarnada del desierto
las cúpulas sagradas de tu cuerpo
sonríen desde cumbres coralinas.
Arden sendos claveles en sus cimas
eróticas coronas de albos templos
donde el beso furtivo su alimento
anhela en la penumbra vespertina.
Desde el lecho tus cónicos poemas
me llaman con sus lúbricos rubores.
Tus pupilas de dama y de sirena
me insinúan beber en tus pezones.
De fuego y miel rebosan ambas copas:
bebo ansioso...¡La luna se sonroja!
en el alba encarnada del desierto
las cúpulas sagradas de tu cuerpo
sonríen desde cumbres coralinas.
Arden sendos claveles en sus cimas
eróticas coronas de albos templos
donde el beso furtivo su alimento
anhela en la penumbra vespertina.
Desde el lecho tus cónicos poemas
me llaman con sus lúbricos rubores.
Tus pupilas de dama y de sirena
me insinúan beber en tus pezones.
De fuego y miel rebosan ambas copas:
bebo ansioso...¡La luna se sonroja!
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