Nada Vratovic
Poeta recién llegado
En la lengua de las leyendas, el cuerpo es descrito
como cientos de altares unidos por la piel y los huesos:
En el pecho se erige el altar de la sangre,
y los paganos veneraban al corazón y bebían su néctar
como quien muerde una fruta madura.
Y aunque no sacrificaría el mío por nadie,
tal vez te deje probar unas gotas,
así lleve siempre la marca blasfema de otros dientes.
Ve más arriba, buscando la humedad de las montañas
y la oscuridad temblorosa de este nuevo altar
hecho de noches de tormenta y bestias hambrientas.
El santuario destinado a guardar tu éxtasis como algo sagrado,
del mismo modo que guardaría tus lágrimas o tus propios labios.
Es un altar débil, lo sé, que sólo sirve para proteger.
Dirígete ahora hacia el sur.
Camina por las dunas de mi vientre mientras yo sobrevuelo el tuyo.
Podremos encontrarnos de nuevo en el altar supremo
de cuyas fuentes mana la locura primordial que surgió del Caos.
Con unas pocas de sus gotas puedes derrocar naciones;
si muerde mi lengua quedaré atrapada en los torrentes perfectos de tu altar.
Y aunque hay cientos de altares más,
el poco tiempo que tuvimos sólo nos permitió violar estos tres.
como cientos de altares unidos por la piel y los huesos:
En el pecho se erige el altar de la sangre,
y los paganos veneraban al corazón y bebían su néctar
como quien muerde una fruta madura.
Y aunque no sacrificaría el mío por nadie,
tal vez te deje probar unas gotas,
así lleve siempre la marca blasfema de otros dientes.
Ve más arriba, buscando la humedad de las montañas
y la oscuridad temblorosa de este nuevo altar
hecho de noches de tormenta y bestias hambrientas.
El santuario destinado a guardar tu éxtasis como algo sagrado,
del mismo modo que guardaría tus lágrimas o tus propios labios.
Es un altar débil, lo sé, que sólo sirve para proteger.
Dirígete ahora hacia el sur.
Camina por las dunas de mi vientre mientras yo sobrevuelo el tuyo.
Podremos encontrarnos de nuevo en el altar supremo
de cuyas fuentes mana la locura primordial que surgió del Caos.
Con unas pocas de sus gotas puedes derrocar naciones;
si muerde mi lengua quedaré atrapada en los torrentes perfectos de tu altar.
Y aunque hay cientos de altares más,
el poco tiempo que tuvimos sólo nos permitió violar estos tres.