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El sabor de una melodía

sara0305

Poeta fiel al portal
Tú me sabes a veces a piano,
armonizando una melodía medio parecida al mar;
o a un perro -muerto- de frío, nadando en una alcantarilla.
Me sabes tanto a esa letra perdida,
cantando solo en el sueño
con voz de ángel o lamento de difunto.

Me sabes, me sabes…
a la música de un trovador hippie y borracho
que con botella en mano, llora de fastidio por los amores perdidos.

Me sabes, me sabes…
a la canción de un pobre beato esperando la muerte
para ver los ojos de Dios, y tal vez olvidó que estaba ciego.
Me sabes a piel esparcida en un bar a medianoche
cuando los extraños se desparraman en nuestros dedos
y es tanto el amor momentáneo que su fruto, es la gloria.

Me sabes, me sabes…
a mariposas desnudándose en el vientre,
contoneándose en espejos empañados por vómito nostálgico.

Me sabes, me sabes…
a adiós y es cuando la música chilla evaporándose en las cortinas,
entonces el mar, los perros, los trovadores y beatos
me miran de frente y cada uno de ellos me arroja clavos
y me encierran en la foto de un viejo cuadro.

La melodía, finalmente, me crucifica.

Sara Montaño
Derechos Reservados
Código: 1207131961388
 
Última edición:
Me encantó tu poema. Atrae desde el principio por su originalidad, por las imágenes creadas, las comparaciones, y por ese final donde se cierra el círculo de todos los versos para hacer esa crucificción, donde la melodía es, finalmente, lo que se venía mostrando desde el principio, el asesina del alma.

Un abrazo cordial.

*Falta una tilde en "frío".
 
pensé que era un escrito de amor al principio... pero te vas metiendo en una especie de reproches.. de tristeza (odio quizás) y al final te quedó un escrito lleno de sentimientos de abandono.
 
pensé que era un escrito de amor al principio... pero te vas metiendo en una especie de reproches.. de tristeza (odio quizás) y al final te quedó un escrito lleno de sentimientos de abandono.
:D...de verdad parecen reproches....jejejej...bueno, no lo había planteado de ese modo...saludos!"!!! :)
 
Un sabor a desencanto... Me ha gustado mucho tu poema Sara, con logradas imágenes y un final rotundo. Mis felicitaciones y estrellas para tí. Besos.
 
Imagenes tan claras un encalgabalmiento de principio a fin. Un saludo
Tú me sabes a veces a piano,
armonizando una melodía medio parecida al mar;
o a un perro -muerto- de frío, nadando en una alcantarilla.
Me sabes tanto a esa letra perdida,
cantando solo en el sueño
con voz de ángel o lamento de difunto.

Me sabes, me sabes…
a la música de un trovador hippie y borracho
que con botella en mano, llora de fastidio por los amores perdidos.

Me sabes, me sabes…
a la canción de un pobre beato esperando la muerte
para ver los ojos de Dios, y tal vez olvidó que estaba ciego.
Me sabes a piel esparcida en un bar a medianoche
cuando los extraños se desparraman en nuestros dedos
y es tanto el amor momentáneo que su fruto, es la gloria.

Me sabes, me sabes…
a mariposas desnudándose en el vientre,
contoneándose en espejos empañados por vómito nostálgico.

Me sabes, me sabes…
a adiós y es cuando la música chilla evaporándose en las cortinas,
entonces el mar, los perros, los trovadores y beatos
me miran de frente y cada uno de ellos me arroja clavos
y me encierran en la foto de un viejo cuadro.

La melodía, finalmente, me crucifica.

Sara Montaño
Derechos Reservados
Código: 1207131961388
 
Tú me sabes a veces a piano,
armonizando una melodía medio parecida al mar;
o a un perro -muerto- de frío, nadando en una alcantarilla.
Me sabes tanto a esa letra perdida,
cantando solo en el sueño
con voz de ángel o lamento de difunto.

Me sabes, me sabes…
a la música de un trovador hippie y borracho
que con botella en mano, llora de fastidio por los amores perdidos.

Me sabes, me sabes…
a la canción de un pobre beato esperando la muerte
para ver los ojos de Dios, y tal vez olvidó que estaba ciego.
Me sabes a piel esparcida en un bar a medianoche
cuando los extraños se desparraman en nuestros dedos
y es tanto el amor momentáneo que su fruto, es la gloria.

Me sabes, me sabes…
a mariposas desnudándose en el vientre,
contoneándose en espejos empañados por vómito nostálgico.

Me sabes, me sabes…
a adiós y es cuando la música chilla evaporándose en las cortinas,
entonces el mar, los perros, los trovadores y beatos
me miran de frente y cada uno de ellos me arroja clavos
y me encierran en la foto de un viejo cuadro.

La melodía, finalmente, me crucifica.


Belleza en cada sintoniza y párrafo querida Sara. Me es un gusto leerte querida. Te estima el poeta no poeta.
 

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