marquelo
Negrito villero
Nos queda aún la sombra
del árbol más grande del mundo
antes que levante
sus ramas como una loca veleta
de tiempo bajo el cielo.
Hoy nos hormiguea el deseo
más hondo del mar
bajo los pies
cuando los pájaros anidan
el juramento más vertical de los ojos en sus coronas del canto
y nada aún se estrecha
hasta que el cielo sea espejo
en tu rostro/
por eso aún
nuestros cuerpos tienen decencia de plegaria
de salvadora fertilidad en las bocas
hasta que nuestros besos suenen en el fondo hueco de la noche.
Ahí te sanaré como a una herida
cuando se agote la luz
y se rinda en tu estatura
Ahí atacaré a tu vino y tu miel
mudo
porque sino las palabras me venderían
para que no vea el Amor;
pero
alguien salvaje como yo
sólo sabe de síntesis y lo anudo todo
para que nada huya
de su decorado:
tus muslos tus senos tus caderas
siempre terminando en tu sexo
acaso tus pies con un solo recorrido
bajo la misma noche de siempre
escondiéndonos en su cabellera...
del árbol más grande del mundo
antes que levante
sus ramas como una loca veleta
de tiempo bajo el cielo.
Hoy nos hormiguea el deseo
más hondo del mar
bajo los pies
cuando los pájaros anidan
el juramento más vertical de los ojos en sus coronas del canto
y nada aún se estrecha
hasta que el cielo sea espejo
en tu rostro/
por eso aún
nuestros cuerpos tienen decencia de plegaria
de salvadora fertilidad en las bocas
hasta que nuestros besos suenen en el fondo hueco de la noche.
Ahí te sanaré como a una herida
cuando se agote la luz
y se rinda en tu estatura
Ahí atacaré a tu vino y tu miel
mudo
porque sino las palabras me venderían
para que no vea el Amor;
pero
alguien salvaje como yo
sólo sabe de síntesis y lo anudo todo
para que nada huya
de su decorado:
tus muslos tus senos tus caderas
siempre terminando en tu sexo
acaso tus pies con un solo recorrido
bajo la misma noche de siempre
escondiéndonos en su cabellera...