Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me levanto de mi lecho y
contemplo un nuevo día.
Casi a medio dormir, casi a medio despertar.
Siento que mis pies no quieren caminar
pegados al suelo cual si fuesen ladrillos.
Y mis ojos contemplando los sueños
aun vivos en mi memoria.
Un estirón para empezar el día
Y un amargo café para retomar fuerzas.
Casi sin tener tino busco la ducha,
para entender que las gotas que recorren mi cuerpo
solo me sentencian con despertarme de nuevo.
Siento recorrer como saeta sobre
mi un frió de muerte.
¿Por que nuevamente se apodera de mí el miedo?
Estando en este baño cotidiano
mi mente no deja de pensar:
¿Esta agonía hoy es nueva?
Mirando las paredes, aun con mi piel húmeda
cobijada tan solo por una toalla,
caigo en la realidad de entender
que tu te fuiste ayer.
Tus pasos se han ido,
tu voz ya no se escucha, tus silbidos que antes
entonaban como sonatas por toda la casa
hoy no están aquí... Te has ido.
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