Amartemisa
Poetisa
Cinco luciérnagas blancas
se posaron en mi pelo
agitando bien las alas
para alcanzar mi lamento
y moviéndome los hilos
cual ramas de olivo negro
mi alma desperezaba
con un ligero bostezo.
Las luciérnagas, al alba,
recogieron mi cabello
y me llevaron volando
hasta el mismísimo cielo.
Pasaron por la nostalgia
de las nubes y los vientos,
por montañas, por los ríos,
por cinco arco iris ciegos.
Dejaron melancolías
en pasajes forasteros
y al llegar al horizonte
depositaron sus miedos,
sus cadenas, mil errores
y el alquitrán de los sueños.
Regresaron libremente
para contarme un secreto:
-Vuela libre-, susurraron
los hilitos de mi pelo,
que las cadenas que arrastras
desde el umbral de tu tiempo
no te deja ver la vida
que hay detrás de tu lamento.
se posaron en mi pelo
agitando bien las alas
para alcanzar mi lamento
y moviéndome los hilos
cual ramas de olivo negro
mi alma desperezaba
con un ligero bostezo.
Las luciérnagas, al alba,
recogieron mi cabello
y me llevaron volando
hasta el mismísimo cielo.
Pasaron por la nostalgia
de las nubes y los vientos,
por montañas, por los ríos,
por cinco arco iris ciegos.
Dejaron melancolías
en pasajes forasteros
y al llegar al horizonte
depositaron sus miedos,
sus cadenas, mil errores
y el alquitrán de los sueños.
Regresaron libremente
para contarme un secreto:
-Vuela libre-, susurraron
los hilitos de mi pelo,
que las cadenas que arrastras
desde el umbral de tu tiempo
no te deja ver la vida
que hay detrás de tu lamento.
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