Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
Yo sé el secreto de tus manos,
el interminable
secreto de sus noches, cuando acarician
mi piel de porcelana virgen.
Tacto.Unión de dos al goce eterno
de lo que nace.Palpitación de la sangre
por venas que
recorren la luz de tus miembros.
Piel secreta, secretamente abierta
hasta tu carne, donde anidan todos los
pájaros del mundo.Y el hueso
purísimo, perfecto,
en cada poro que renace con el
rocío que baña
la aurora de nuestros cuerpos.
Tus manos en mis manos.Tuyas, mías.
Tu carne
a mi carne unida, condensada en un
correr lento de arroyos de purísimas
aguas
que nacen de tu vientre, llegando
a lo profundo de mi sed.
Manos que aman,
trabajan y se aferran en silencio
a la vida, en un grito
último de anhelada esperanza.
Yo en tus manos y tú en las mías.
Unidos
en la perfección de lo intocable.
Amando cada tacto, la música
de los ríos, la pureza de las alas
o la quietud de las praderas.
¡Renaciendo, sí,
renaciendo! Como esa estrella
que nos contempla sonriente,
libre y pura,
en el firmamento de nuestros sueños.
De mi libro "Puro cristal del aire".
el interminable
secreto de sus noches, cuando acarician
mi piel de porcelana virgen.
Tacto.Unión de dos al goce eterno
de lo que nace.Palpitación de la sangre
por venas que
recorren la luz de tus miembros.
Piel secreta, secretamente abierta
hasta tu carne, donde anidan todos los
pájaros del mundo.Y el hueso
purísimo, perfecto,
en cada poro que renace con el
rocío que baña
la aurora de nuestros cuerpos.
Tus manos en mis manos.Tuyas, mías.
Tu carne
a mi carne unida, condensada en un
correr lento de arroyos de purísimas
aguas
que nacen de tu vientre, llegando
a lo profundo de mi sed.
Manos que aman,
trabajan y se aferran en silencio
a la vida, en un grito
último de anhelada esperanza.
Yo en tus manos y tú en las mías.
Unidos
en la perfección de lo intocable.
Amando cada tacto, la música
de los ríos, la pureza de las alas
o la quietud de las praderas.
¡Renaciendo, sí,
renaciendo! Como esa estrella
que nos contempla sonriente,
libre y pura,
en el firmamento de nuestros sueños.
De mi libro "Puro cristal del aire".