Amartemisa
Poetisa
Hoy amanece la mañana gris y fría
y mis versos se alargan, se deslizan,
hoy sin rima, con la ausencia tuya.
Miro por la ventana que sangra espacios,
frágiles distancias que me separan de ti
entre las aguas atlánticas de mis ojos.
Hoy deseo tu pluma en mi boca,
que me haga sonreír como sólo tú sabes.
Necesito la calma de tus letras, su fragancia
dulce, que se cubre de melancolía en mi cuello.
Añoro tus instantes enclavados en mi alma,
necesito de tu aliento perpetuo,
los besos frente a la chimenea del sueño,
las caricias en mi cara y en mi pecho,
cuando coges mis caderas y te las llevas
como si el fin del mundo hubiera llegado.
Te llevas mi cuerpo, como dices, sin deshojar.
Hoy desperté amándote sin miedo,
sin mirar atrás, sin mirar hacia delante,
solo libre como el pájaro libre.
Mi cintura se desata frente a tu nombre
y volteo frotando la magia de tus manos,
volteo rodeando tu esperanza,
la ilusión de los años deseados en la infancia,
te rodeo a ti, a tu piel de terciopelo,
para pintar el tapiz que imagino,
para quererte solamente, frente a frente
sin remedio, para amarte poco a poco
y en secreto, siglo a siglo...
y mis versos se alargan, se deslizan,
hoy sin rima, con la ausencia tuya.
Miro por la ventana que sangra espacios,
frágiles distancias que me separan de ti
entre las aguas atlánticas de mis ojos.
Hoy deseo tu pluma en mi boca,
que me haga sonreír como sólo tú sabes.
Necesito la calma de tus letras, su fragancia
dulce, que se cubre de melancolía en mi cuello.
Añoro tus instantes enclavados en mi alma,
necesito de tu aliento perpetuo,
los besos frente a la chimenea del sueño,
las caricias en mi cara y en mi pecho,
cuando coges mis caderas y te las llevas
como si el fin del mundo hubiera llegado.
Te llevas mi cuerpo, como dices, sin deshojar.
Hoy desperté amándote sin miedo,
sin mirar atrás, sin mirar hacia delante,
solo libre como el pájaro libre.
Mi cintura se desata frente a tu nombre
y volteo frotando la magia de tus manos,
volteo rodeando tu esperanza,
la ilusión de los años deseados en la infancia,
te rodeo a ti, a tu piel de terciopelo,
para pintar el tapiz que imagino,
para quererte solamente, frente a frente
sin remedio, para amarte poco a poco
y en secreto, siglo a siglo...