Sara Guerrero
Poeta recién llegado
El Secreto
Olías a perfume de flores silvestres,
esa fué mi impresión primera;
olías a brisa y a campo,
a sonrisa y encanto;
eras un sueño abstracto...
Pero no eras para mi.
Con las horas solo quedaron
los besos y el silencio;
penetraste mi intimidad
sin merecerlo,
y fuí tan tuya
como pude serlo.
Sigo sintiendo en mis labios,
la dulce miel tuya,
que me privo del sentido
y casi,
me condujo a la locura inmediata;
sigo sintiendo ese fuego,
que recorre mi cuerpo
y excita,
de nuevo,
mi vientre.
Estoy,
pues,
confinada a estar entre tus aguas de placer;
a encenderme cuando recuerdo ese día;
a callar todo el amor que me diste.
Pero no estoy sola,
tú no puedes decir que fuí tuya,
una tarde de Abril,
tras bastidores de esta obra que llamamos vida;
y yo, no puedo ver tus ojos
frente a nuestros terceros...
Olías a perfume de flores silvestres,
esa fué mi impresión primera;
olías a brisa y a campo,
a sonrisa y encanto;
eras un sueño abstracto...
Pero no eras para mi.
Con las horas solo quedaron
los besos y el silencio;
penetraste mi intimidad
sin merecerlo,
y fuí tan tuya
como pude serlo.
Sigo sintiendo en mis labios,
la dulce miel tuya,
que me privo del sentido
y casi,
me condujo a la locura inmediata;
sigo sintiendo ese fuego,
que recorre mi cuerpo
y excita,
de nuevo,
mi vientre.
Estoy,
pues,
confinada a estar entre tus aguas de placer;
a encenderme cuando recuerdo ese día;
a callar todo el amor que me diste.
Pero no estoy sola,
tú no puedes decir que fuí tuya,
una tarde de Abril,
tras bastidores de esta obra que llamamos vida;
y yo, no puedo ver tus ojos
frente a nuestros terceros...