El sectario.

Tamiz

Poeta recién llegado
Conoce bien sus verdades,

una cara en su moneda,

no está dispuesto a admitir

nunca la verdad ajena,



Vigila como Rodrigo,

no que se aviste la tierra,

sino cualquier ocasión

que favorezca a su secta.



Vigila como Rodrigo,

no que se aviste la tierra,

sino aquel punto de vista,

que perjudique a su secta.



Tiene algo de inquisidor,

cuatro palmos de censor,

quita y pone los “nihil obstat”

según conviene a la secta



Se entiende bien con sectarios,

sean o no los de su secta,

más, no puede tolerar

que haya una conciencia recta.



Repertorio de verdades,

a mitad, más que convenzan

a todo el que esté dispuesto

a cazar entre maleza.



Para derribar al otro

se vale de mil recetas,

recetas bien aprendidas,

catecismo de su secta.



Su razón nace del odio,

va pronunciando anatemas

al que se atreve a dudar

la verdad de su receta.



Tengo dos estrofas más…

que no quiero publicar...

ya no quiero protestar

porque luego se cabrean...
 
¿ Y si el sectario fueras tú, cómo te sentirías ?
Ponte en su piel.
Dime...
¿ Es tan repulsivo, ese disfraz ?
Al fin y al cabo, es una manera de ser, en base al comportamiento.


Porque ser es hacer, según Sócrates.


Incluso me atrevo a añadir que ser, es pensar.
Porque intención es efecto.
Por ello, el lenguaje no verbal, de los gestos y las miradas.
Muy primitivo, pero eficaz.


De ahí que desapasionarnos, y salir afuera de nuestro Yo, para contemplar y admirar la obra ajena, sea muy difícil. Porque antes de eso, yo habré tenido que molestarme y ponerme manos a la obra. Y así, llegaré a la conclusión de que mi obra no es ni buena, ni mala. Ni bonita, ni fea. Es simplemente, mía.


Porque la gloria y la majestad de un cerezo en flor, ¿ Nos conviene, a los humanos, como secta que somos ?
O la gloria y majestad de un cactus fornido.
O la gloria y majestad de un joven olivo.
 
Última edición:
Conoce bien sus verdades,

una cara en su moneda,

no está dispuesto a admitir

nunca la verdad ajena,



Vigila como Rodrigo,

no que se aviste la tierra,

sino cualquier ocasión

que favorezca a su secta.



Vigila como Rodrigo,

no que se aviste la tierra,

sino aquel punto de vista,

que perjudique a su secta.



Tiene algo de inquisidor,

cuatro palmos de censor,

quita y pone los “nihil obstat”

según conviene a la secta



Se entiende bien con sectarios,

sean o no los de su secta,

más, no puede tolerar

que haya una conciencia recta.



Repertorio de verdades,

a mitad, más que convenzan

a todo el que esté dispuesto

a cazar entre maleza.



Para derribar al otro

se vale de mil recetas,

recetas bien aprendidas,

catecismo de su secta.



Su razón nace del odio,

va pronunciando anatemas

al que se atreve a dudar

la verdad de su receta.



Tengo dos estrofas más…

que no quiero publicar...

ya no quiero protestar

porque luego se cabrean...
Profundas y certeras palabras reflejan tu magnífico poema...Tendrías que haber puesto esas dos estrofas más.. Grato leerte nuevamente, un abrazo
 

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