Tamiz
Poeta recién llegado
Conoce bien sus verdades,
una cara en su moneda,
no está dispuesto a admitir
nunca la verdad ajena,
Vigila como Rodrigo,
no que se aviste la tierra,
sino cualquier ocasión
que favorezca a su secta.
Vigila como Rodrigo,
no que se aviste la tierra,
sino aquel punto de vista,
que perjudique a su secta.
Tiene algo de inquisidor,
cuatro palmos de censor,
quita y pone los “nihil obstat”
según conviene a la secta
Se entiende bien con sectarios,
sean o no los de su secta,
más, no puede tolerar
que haya una conciencia recta.
Repertorio de verdades,
a mitad, más que convenzan
a todo el que esté dispuesto
a cazar entre maleza.
Para derribar al otro
se vale de mil recetas,
recetas bien aprendidas,
catecismo de su secta.
Su razón nace del odio,
va pronunciando anatemas
al que se atreve a dudar
la verdad de su receta.
Tengo dos estrofas más…
que no quiero publicar...
ya no quiero protestar
porque luego se cabrean...
una cara en su moneda,
no está dispuesto a admitir
nunca la verdad ajena,
Vigila como Rodrigo,
no que se aviste la tierra,
sino cualquier ocasión
que favorezca a su secta.
Vigila como Rodrigo,
no que se aviste la tierra,
sino aquel punto de vista,
que perjudique a su secta.
Tiene algo de inquisidor,
cuatro palmos de censor,
quita y pone los “nihil obstat”
según conviene a la secta
Se entiende bien con sectarios,
sean o no los de su secta,
más, no puede tolerar
que haya una conciencia recta.
Repertorio de verdades,
a mitad, más que convenzan
a todo el que esté dispuesto
a cazar entre maleza.
Para derribar al otro
se vale de mil recetas,
recetas bien aprendidas,
catecismo de su secta.
Su razón nace del odio,
va pronunciando anatemas
al que se atreve a dudar
la verdad de su receta.
Tengo dos estrofas más…
que no quiero publicar...
ya no quiero protestar
porque luego se cabrean...