Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El secuestro
En un lugar frío y triste donde el llanto se palpaba,
el sonido de una voz casi apenas se escuchaba.
Allí en un pozo oscuro ni un rayo de luz entraba,
allí clamaba la voz ¿Por qué he sido secuestrada?
Esa voz venía de lejos y un frío cruzó mi espalda,
como buscar a esa voz para poder ayudarla.
Los minutos allí dentro se transitaban eternos,
y en mi mente un vacío se apoderó de mi cuerpo.
Comencé a buscar el hueco donde la voz sollozaba,
no sé porque estoy aquí; juro que yo no hice nada.
Cuando llegué a su encuentro me aferraba de su mano,
si hay justicia he de saber por que ese cuerpo clamaba.
En un lugar frío y triste donde el llanto se palpaba,
el sonido de una voz casi apenas se escuchaba.
Allí en un pozo oscuro ni un rayo de luz entraba,
allí clamaba la voz ¿Por qué he sido secuestrada?
Esa voz venía de lejos y un frío cruzó mi espalda,
como buscar a esa voz para poder ayudarla.
Los minutos allí dentro se transitaban eternos,
y en mi mente un vacío se apoderó de mi cuerpo.
Comencé a buscar el hueco donde la voz sollozaba,
no sé porque estoy aquí; juro que yo no hice nada.
Cuando llegué a su encuentro me aferraba de su mano,
si hay justicia he de saber por que ese cuerpo clamaba.
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