El segundo eterno de una mujer sometida

Paulamira

Poeta recién llegado
Su punzante mirada atravesó mi firme postura para eternizar ese segundo de silencio. Aletargada mi inconveniente respuesta se resistía a presentarse ante él que la esperaba ansioso. La voz parecía no salir de mis entrañas por más que intentara forzarla. Todo alrededor se había alejado para hacerse invisible ante mis espantados ojos, sólo el feroz agazape de su enojo. Cuando comenzaba a ahogarse en sudor mi fatigada voluntad y hacerse añicos contra su voz mi último coraje, se coló una luz redentora entre nosotros cuando se abrió la puerta de la infinita habitación para darle entrada a mi ángel de la guarda, mi pequeño hijo.
 
Última edición:
¡Ay, Paula! Triste es ampararse en los hijos para mantener la cordura, pero cuántas veces sucede...

abrazo
j.
 
Amigo Arquiton, la idea no es ampararse en ellos, pero las circunstancias a vecen lo hacen obligadamente. Lo digo con conocimiento de causa ya que lamenteblemente formó parte de mi vida y afortunadamente es parte de un lejano pasado, gracias por estar,saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba