El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Para un día que vengo al campo y por poco no lo cuento,
estoy pasando un ratito que vivirá en mis adentros.
Todo empezó con el humo, quise ver lo que quemaban
y si no me aguanto el grito a saber ya donde estaba.
Arde un cuerpo desmembrado que parece de cochino,
aunque me despista mucho el reloj de Valentino.
Hay atada a una chumbera un pedazo de señora,
debe conocer al chancho por lo mucho que le llora.
Junto a ellos unos seres que parecen ser hermanos
pues comparten ese aspecto tan alejado a lo humano.
¡Pero en qué estaré pensando!, tengo el selfie de mi vida,
con los orcos, el puerquito y la dama compungida.
Estoy demasiado lejos, tenemos que salir todos,
me la juego pues la vida es frágil de todos modos.
Hemos quedado de cine, la damisela y sus gritos,
el cerdo al ast, los deformes y yo poniendo morritos.
Extasiado ante mi obra no los vi llegar siquiera
y ahora me estoy clavando los pinchos de la chumbera.
¡Qué muertecita me espera! pero mi selfie está a salvo
pues antes de capturarme tuve tiempo de colgarlo.
estoy pasando un ratito que vivirá en mis adentros.
Todo empezó con el humo, quise ver lo que quemaban
y si no me aguanto el grito a saber ya donde estaba.
Arde un cuerpo desmembrado que parece de cochino,
aunque me despista mucho el reloj de Valentino.
Hay atada a una chumbera un pedazo de señora,
debe conocer al chancho por lo mucho que le llora.
Junto a ellos unos seres que parecen ser hermanos
pues comparten ese aspecto tan alejado a lo humano.
¡Pero en qué estaré pensando!, tengo el selfie de mi vida,
con los orcos, el puerquito y la dama compungida.
Estoy demasiado lejos, tenemos que salir todos,
me la juego pues la vida es frágil de todos modos.
Hemos quedado de cine, la damisela y sus gritos,
el cerdo al ast, los deformes y yo poniendo morritos.
Extasiado ante mi obra no los vi llegar siquiera
y ahora me estoy clavando los pinchos de la chumbera.
¡Qué muertecita me espera! pero mi selfie está a salvo
pues antes de capturarme tuve tiempo de colgarlo.