PcWolf
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento en mis manos las espinas
de las rosas ya marchitas;
mi traje de luto está ya empolvado
mis ojos se salaron
aún estoy en la calle de la espera
sigo viendo desfilar a un millón
de almas que vienen y van
que gritan desde las primeras horas
¡no existe el olvido!
Aquí estoy tambaleante
fueron muchas lunas
de aullidos quejosos
de fríos que congelaron
sentimientos de esperanzas;
ni el sol asoma en las mañanas
mi cabello ya cubre este rostro
que se refleja en un charco de lágrimas
que rehúso a que se seque
aquí estoy
aferrándome a tus ojos verdes
que no me regresan a ver
ahora soy un extraño
nada más
ayer fui un artista que pintó
tu mundo de los colores del amor
ahora soy un mendigo
que cambia poemas por sonrisas
que pide limosnas de amor
¡pero ya no!
Hoy lavé este rostro
en el charco de lágrimas
sacudí mi traje, me afeité
me peiné
y una a una saque las espinas
de mis manos
mientras esto sucedía te acercaste
y dijiste si necesitaba ayuda
a lo cual respondí mira este ramo de rosas marchitas
un día estaban frescas, hermosas y perfumadas
te las quise obsequiar y tu no las aceptaste
ahora déjame con las espinas
que una a una las sacaré
como de mi mente a ti también lo haré
mientras me alejaba
tu me preguntaste cual es mi nombre
te dije:
para ti El Señor Don Nadie.
PcWolf.
de las rosas ya marchitas;
mi traje de luto está ya empolvado
mis ojos se salaron
aún estoy en la calle de la espera
sigo viendo desfilar a un millón
de almas que vienen y van
que gritan desde las primeras horas
¡no existe el olvido!
Aquí estoy tambaleante
fueron muchas lunas
de aullidos quejosos
de fríos que congelaron
sentimientos de esperanzas;
ni el sol asoma en las mañanas
mi cabello ya cubre este rostro
que se refleja en un charco de lágrimas
que rehúso a que se seque
aquí estoy
aferrándome a tus ojos verdes
que no me regresan a ver
ahora soy un extraño
nada más
ayer fui un artista que pintó
tu mundo de los colores del amor
ahora soy un mendigo
que cambia poemas por sonrisas
que pide limosnas de amor
¡pero ya no!
Hoy lavé este rostro
en el charco de lágrimas
sacudí mi traje, me afeité
me peiné
y una a una saque las espinas
de mis manos
mientras esto sucedía te acercaste
y dijiste si necesitaba ayuda
a lo cual respondí mira este ramo de rosas marchitas
un día estaban frescas, hermosas y perfumadas
te las quise obsequiar y tu no las aceptaste
ahora déjame con las espinas
que una a una las sacaré
como de mi mente a ti también lo haré
mientras me alejaba
tu me preguntaste cual es mi nombre
te dije:
para ti El Señor Don Nadie.
PcWolf.
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