A Cardenas
Poeta recién llegado
Yo soy la luz que alumbra la alborada,
el puro resplandor que en su camino,
construye paso a paso el cruel destino
que hace de nuestra meta encrucijada.
Sin mi ni habría Dios ni habría nada,
no habría ni el presente ni el futuro,
ni el mundo hubiese sido nunca oscuro
ni la rosa perversa y perfumada.
Yo soy el bien y el mal, pasión y ciencia,
ruleta del dolor y la alegría
que se rueda en el cuenco de mi mano.
Si mi ley me la dicta mi conciencia
su fallo lo disfraza mi osadía
y el orgullo de ser: el ser humano.
el puro resplandor que en su camino,
construye paso a paso el cruel destino
que hace de nuestra meta encrucijada.
Sin mi ni habría Dios ni habría nada,
no habría ni el presente ni el futuro,
ni el mundo hubiese sido nunca oscuro
ni la rosa perversa y perfumada.
Yo soy el bien y el mal, pasión y ciencia,
ruleta del dolor y la alegría
que se rueda en el cuenco de mi mano.
Si mi ley me la dicta mi conciencia
su fallo lo disfraza mi osadía
y el orgullo de ser: el ser humano.