Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El signo.
Poseer ahora tu amor más que nunca.
Aquí, encerrado en el poema, como una nuez
dura y redonda deslizándose por el universo,
sobre cuyo linaje, escaso y dudoso,
la volátil forma que te define se evapora...
Tu signo cubre otro signo,
como queriendo anular lo que eres.
Es la voz apegada al grito de tu alma,
el ahogo desahogo del orgasmo entre tus piernas...
Dicotomías sumergidas en nuestras venas,
la púrpura sangre que tiñe nuestro sueños,
mientras tu forma se desliza como un verso por la lengua,
un nuevo signo te cubre la piel ya bendecida...
Poseer ahora tu amor más que nunca.
Aquí, encerrado en el poema, como una nuez
dura y redonda deslizándose por el universo,
sobre cuyo linaje, escaso y dudoso,
la volátil forma que te define se evapora...
Tu signo cubre otro signo,
como queriendo anular lo que eres.
Es la voz apegada al grito de tu alma,
el ahogo desahogo del orgasmo entre tus piernas...
Dicotomías sumergidas en nuestras venas,
la púrpura sangre que tiñe nuestro sueños,
mientras tu forma se desliza como un verso por la lengua,
un nuevo signo te cubre la piel ya bendecida...
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