Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ese hombre disfrutaba caminando,
mientras la vida le iba silbando,
solo para que el supiera
que debía valorarla mientras la tuviera.
mientras la vida le iba silbando,
solo para que el supiera
que debía valorarla mientras la tuviera.
Disfrutaba de su vida, su familia y su entorno,
pues sabia que la vida se vivía sin retorno.
Y la vida compañera disfrutaba a su lado,
silbándole al oído que los años han pasado.
pues sabia que la vida se vivía sin retorno.
Y la vida compañera disfrutaba a su lado,
silbándole al oído que los años han pasado.
Ya es lento su caminar y su cabello esta blanco,
y aun escucha el silbido de la vida tranco a tranco.
Le agradece día a día, por un día mas de estar,
disfrutando cosas bellas y ver los niños jugar.
y aun escucha el silbido de la vida tranco a tranco.
Le agradece día a día, por un día mas de estar,
disfrutando cosas bellas y ver los niños jugar.
Pero hoy algo ha cambiado,
ya no escucha ese silbar.
Pues la vida se ha alejado
y el al cielo ha de llegar.
ya no escucha ese silbar.
Pues la vida se ha alejado
y el al cielo ha de llegar.
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