Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El silencio de los olores
Un silencio en el proceso
aconsejó al abogado
del diablo ser expreso
al reo no ahorcado
por sentencia carcelera.
Si estar mi defendido
debe perpetuamente
ser preso indefinido,
pongo aquí este membrete
del auto conseguido
que un juez llevó consigo
al mismísimo retrete.
Huele.
Dijo el juez carraspeando:
Bien. Concluyamos digo.
Que me pilló cagando
y sentencié cochino.
Contestó el reo:
Si ya acabamos
y no tengo alternativa,
reventarán si no cagamos
y es preciso la lavativa.
Le hizo gracia al juez
este cumplido,
y sin mayor motivo
le dio la mano,
con tanta fuerza,
que el abogado,
por hinchamiento
se fue al lavabo,
casi revienta.
Y fue volver
y ver resuelto,
al reo aquel
y al juez cediendo.
Terminada la sesión
y concluido todo en vano,
nada queda en la función,
solo aroma entre las manos.
Un silencio en el proceso
aconsejó al abogado
del diablo ser expreso
al reo no ahorcado
por sentencia carcelera.
Si estar mi defendido
debe perpetuamente
ser preso indefinido,
pongo aquí este membrete
del auto conseguido
que un juez llevó consigo
al mismísimo retrete.
Huele.
Dijo el juez carraspeando:
Bien. Concluyamos digo.
Que me pilló cagando
y sentencié cochino.
Contestó el reo:
Si ya acabamos
y no tengo alternativa,
reventarán si no cagamos
y es preciso la lavativa.
Le hizo gracia al juez
este cumplido,
y sin mayor motivo
le dio la mano,
con tanta fuerza,
que el abogado,
por hinchamiento
se fue al lavabo,
casi revienta.
Y fue volver
y ver resuelto,
al reo aquel
y al juez cediendo.
Terminada la sesión
y concluido todo en vano,
nada queda en la función,
solo aroma entre las manos.
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