jesse salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El azuzar del águila emerge de su agitado vuelo, sus alas se desvanesen
dejando caer la lluvia de fuego que salpica por la nieve.
Una manada de lobos corre por los cedros en la
matanza de las garzas ,
La ferocidad de sus colmillos rompe sus cuellos escurriendo la sangre con
desesperación , mientras otros desmiembras las almas
de blancas alas . La escarcha roja humedese la tierra
en su reptil forma ,
Despertando a los demonios que se efervecen con el olor tibio de la sangre .
El grito del cardenal en su celda de odios le cubre la trompa
a la luna asfixiando su luz cubriendo el polvo
menguante en arena que asfixia al aire.
Las riendas sueltas del festin del sadismo ahogan a la medetriz de la vida ,
que vende sus senos por un trozo, de la boda de carne y sangre,
frente a ella la muerte en convulsiones se masturba
con los mangares de horrores en su tormenta
de eclipses , junto a la risa de las
serpientes .
El incienso de la humanidad arde desde sus incéstales temores , apoyando
al cristal que tasluce sus grotescas fantasías por sentir la epilepsia
fetichista , entre sus dientes el sabor a carne , es el fuego
que arde el viejo corán . Ya de rodillas en sus
cenizas .
El , quien nacío con su estigma y fue ángel , levanta su espada que corta
las costillas el universo , abriendo las puertas de sus ciclos del mundo ,
de las oscuridades , dejando salir a los guardianes libres
de sus siglos .
En su cúpula el metálico sonido del chelo de los grillos , observa la
abnegación del mundo ante los corceles del infierno , con el grito
mudo del silencio del apocalipsis.
Jesse Salas
dejando caer la lluvia de fuego que salpica por la nieve.
Una manada de lobos corre por los cedros en la
matanza de las garzas ,
La ferocidad de sus colmillos rompe sus cuellos escurriendo la sangre con
desesperación , mientras otros desmiembras las almas
de blancas alas . La escarcha roja humedese la tierra
en su reptil forma ,
Despertando a los demonios que se efervecen con el olor tibio de la sangre .
El grito del cardenal en su celda de odios le cubre la trompa
a la luna asfixiando su luz cubriendo el polvo
menguante en arena que asfixia al aire.
Las riendas sueltas del festin del sadismo ahogan a la medetriz de la vida ,
que vende sus senos por un trozo, de la boda de carne y sangre,
frente a ella la muerte en convulsiones se masturba
con los mangares de horrores en su tormenta
de eclipses , junto a la risa de las
serpientes .
El incienso de la humanidad arde desde sus incéstales temores , apoyando
al cristal que tasluce sus grotescas fantasías por sentir la epilepsia
fetichista , entre sus dientes el sabor a carne , es el fuego
que arde el viejo corán . Ya de rodillas en sus
cenizas .
El , quien nacío con su estigma y fue ángel , levanta su espada que corta
las costillas el universo , abriendo las puertas de sus ciclos del mundo ,
de las oscuridades , dejando salir a los guardianes libres
de sus siglos .
En su cúpula el metálico sonido del chelo de los grillos , observa la
abnegación del mundo ante los corceles del infierno , con el grito
mudo del silencio del apocalipsis.
Jesse Salas
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