Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El silencio sólo me sirvió para conocerte.
Bajo ese manto tu silencio se prolonga,
hace dos años que de ti no sé nada.
Te fuiste con tu Biblia y el deseo profundo
de marcar los segundos en la vida de los demás.
Llegaste como un hada de las leyendas,
como el crisol de cada día,
el aire necesario de la vida,
el deseo que empuja los planetas,
cantante de letras prohibidas,
arquitecta de la mirada profunda,
como una ola de ajonjolí que penetra todo,
y te fuiste, como una estrella lejana,
con tu sonrisa de aurora, marinera...
Bajo ese manto tu silencio se prolonga,
hace dos años que de ti no sé nada.
Te fuiste con tu Biblia y el deseo profundo
de marcar los segundos en la vida de los demás.
Llegaste como un hada de las leyendas,
como el crisol de cada día,
el aire necesario de la vida,
el deseo que empuja los planetas,
cantante de letras prohibidas,
arquitecta de la mirada profunda,
como una ola de ajonjolí que penetra todo,
y te fuiste, como una estrella lejana,
con tu sonrisa de aurora, marinera...
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