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El silencio, tú y yo

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa


EL SILENCIO, TÚ Y YO


Mitad roca y mitad tierra
más animal que persona,
crecido entre lagos lunares
de un manto infinito de abetos
y la caspa blanquecina
de espigados abedules.

De ahí a la cruel guerra
y de la guerra al asfalto.
Atrás quedó esa niñez
en la que por no sobrar
no sobró ni el llanto.

Hecho un galán
tuvo dos críos
(y alguno más)
con la que fue para siempre
su compañera vital.

Una banquisa quebró en su mirada,
—Una mirada de luna, una mirada de escarcha—
cuando recordaba a su hija desorientada
y a su mujer deshojada
por pasiones sorprendidas.

Su amante se tornó en isla
que meciéndose a dos aguas
-así como suspendida-
se pendía entre el silencio
de los rumores de la nada.

En este retiro suyo,
tierra, agua, aire y fuego
fueron su manta y su orgullo,
su sangre volvió a brotar
evitando aquellos caminos
que no desembarcan en la mar.

Llegado al meridano
le redobló la vida
el hijo de su hija,
amor incandescente
vínculo soldado
hasta la última primavera.

Los recuerdos de nuestra historia
son cárcavas en el alma
por las que a veces me deslizo
para bucear en la nostalgia
de aquellas aventuras
que vivimos los dos,
¡ay amigo!, no me olvido,

solos,
el silencio, tú y yo.
Kalkbadan, 1 de enero de 2010


 
Última edición:
No voy a negar que en un parte del poema lo sentí más bien prosa... Pero es algo que se supera en los siguientes versos.
Lo haces muy bien, deja ese sabor a recuerdo y melancolía; y un color a reflexión en soledad.
Saludos
QueeN
 
Mitad roca y mitad tierra
más animal que persona,
crecido entre lagos lunares
de un manto infinito de abetos
y la caspa blanquecina
de espigados abedules.

De ahí a la cruel guerra
y de la guerra al asfalto.
Atrás quedó esa niñez
en la que por no sobrar
no sobró ni el llanto.

Hecho un galán
tuvo dos críos
(y alguno más)
con la que fue para siempre
su compañera vital.

Una banquisa quebró en su mirada,
-Una mirada de luna, una mirada de escarcha-
cuando recordaba a su hija desorientada
y a su mujer deshojada
por pasiones sorprendidas.


Su amante se tornó en isla
que meciéndose a dos aguas
-así como suspendida-
se pendía entre el silencio
de los rumores de la nada.

En este retiro suyo,
tierra, agua, aire y fuego
fueron su manta y su orgullo,
su sangre volvió a brotar
evitando aquellos caminos
que no desembarcan en la mar.

Llegado al meridano
le redobló la vida
el hijo de su hija,
amor incandescente
vínculo soldado
hasta la última primavera.

Los recuerdos de nuestra historia
son cárcavas en el alma
por las que a veces me deslizo
para bucear en la nostalgia
de aquellas aventuras
que vivimos los dos,
¡ay amigo!, no me olvido,
solos,
el silencio, tu y yo.

Kalkbadan. 1 de enero de 2010.


bonitas lineas de aventura y nostalgia,besos ,kalkbadan.
 
El devenir de la vida, Kalkbadan, deviene en tu poema. Como resultado, una sucesión de experiencias vitales, lazos y emociones de familia y amistad... y pasando el tiempo la nostalgia de la ausencia, y los recuerdos... tan poderosos, tan necesarios... Bonito poema, felicitaciones, Daniela.
 
Mitad roca y mitad tierra
más animal que persona,
crecido entre lagos lunares
de un manto infinito de abetos
y la caspa blanquecina
de espigados abedules.

De ahí a la cruel guerra
y de la guerra al asfalto.
Atrás quedó esa niñez
en la que por no sobrar
no sobró ni el llanto.

Hecho un galán
tuvo dos críos
(y alguno más)
con la que fue para siempre
su compañera vital.

Una banquisa quebró en su mirada,
-Una mirada de luna, una mirada de escarcha-
cuando recordaba a su hija desorientada
y a su mujer deshojada
por pasiones sorprendidas.

Su amante se tornó en isla
que meciéndose a dos aguas
-así como suspendida-
se pendía entre el silencio
de los rumores de la nada.

En este retiro suyo,
tierra, agua, aire y fuego
fueron su manta y su orgullo,
su sangre volvió a brotar
evitando aquellos caminos
que no desembarcan en la mar.

Llegado al meridano
le redobló la vida
el hijo de su hija,
amor incandescente
vínculo soldado
hasta la última primavera.

Los recuerdos de nuestra historia
son cárcavas en el alma
por las que a veces me deslizo
para bucear en la nostalgia
de aquellas aventuras
que vivimos los dos,
¡ay amigo!, no me olvido,
solos,
el silencio, tú y yo.

Kalkbadan, 1 de enero de 2010.


no hay nada más tedioso que lidiar con ello, verlo ahí sin moverlo, verlo quejarse, haciendo sombra, perpetuando tus pensamiento y deliberando por un arte, donde la soledad ahorca, he sentido mucho eso, quizá años que viví de él, lo aterrante son las voces, que lo espantan cuando callado, se mece uno de seguridad, y las palabras se corrompen solas, mil besos
 

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