El Sol salió en mi garganta...

malco

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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.

 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
Me ha gustado mucho el poema, "El sol salió en mi garganta" es un verso muy bello, un gran hallazgo poético amigo malco. Abrazote vuela. Paco.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
La "grieta vertical de los deseos" no es otra que...disculpa, están tocando a la puerta. Saludos cordiales, malco.
ja.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.


Una inspiración deslumbrante Malco, recursos de imagenes y verbo muy atractivos.
Gusto acompañarte, saludinesss desde la tierra del sol amada.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
y que maravillosos tintes tan naturales nos dejas, grato leerte
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
Ayyy amigo Malco, el amor enamorado permanece en ti al igual que el primer día, el ocaso de Sol se sitúa el tu garganta al pronunciar su nombre, ella vive en ti a cada momento... ayyy leerte es suspirar necesariamente querido amigo. Millones de besos llenos de inmenso cariño y de inmensa admiración.....muááááááckssssss....
 
Ayyy amigo Malco, el amor enamorado permanece en ti al igual que el primer día, el ocaso de Sol se sitúa el tu garganta al pronunciar su nombre, ella vive en ti a cada momento... ayyy leerte es suspirar necesariamente querido amigo. Millones de besos llenos de inmenso cariño y de inmensa admiración.....muááááááckssssss....
Agradecido querida amiga, por tus bellas palabras, abrazos y besos.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.

Excelentes paisajes, que te inspira tu musa, querido amigo Malco, es que el amor, cuando es verdadero lo acompaña siempre a uno.. un placer leer, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, feliz semana.
 
Excelentes paisajes, que te inspira tu musa, querido amigo Malco, es que el amor, cuando es verdadero lo acompaña siempre a uno.. un placer leer, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, feliz semana.
Agradecido querido amigo, un abrazo.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
Guauuu, no había tenido el privilegio de leerte antes, pero ha sido un verdadero acierto.

Sublime entrega compañero, felicidades y gracias por compartir.

Saludos desde mi rincón insular.
¡Felices días Malco!
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.


Wowwww que poema tan
intenso y hermoso, primera
vez que te leo y fue un placer.

Besitos dulces
Siby
 
Guauuu, no había tenido el privilegio de leerte antes, pero ha sido un verdadero acierto.

Sublime entrega compañero, felicidades y gracias por compartir.

Saludos desde mi rincón insular.
¡Felices días Malco!
Agradecido querida amiga, por tus bellas palabras, cariños.
 
Wowwww que poema tan
intenso y hermoso, primera
vez que te leo y fue un placer.

Besitos dulces
Siby
Agradecido querida amiga, por tus gentiles y bellas palabras, cariños.
 

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El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
Hermoso poema, poeta Malco, un gusto leerte. Saludos
Azalea.
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.
wow, qué hermoso poema...me gustó mucho, sobretodo como lo finalizas, la últimas frases..me parece grandioso. Muy agradable leerte, un abrazo
 
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El Sol salió en mi garganta...

El Sol salió en mi garganta,
su luz se pierde al horizonte
y desciende por pendientes desnudas
entre colinas invertidas,
mi voz padeciente desgarra las piedras
y paraliza las aguas,
un rumor naciente en tus pupilas
va creciendo de pie, en el costado
de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
detenido en la sombra de tu sombra,
en la largura impalpable de tus causes,
aguas irredentas en tu lejanía
tras antiguos bronces escondida,
asoman tus bordes pávidos
de inquietos temores que alzan los tientos
de tus caminos en las alamedas del olvido.

Raras coincidencias convergen en tu cintura,
una turquina piel la ata a los sentidos
y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
de azules peregrinos disueltos en las lluvias
de los abriles cuando los ecos de los mares
traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
encarnados con las sales de sus rocas.

No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

No preciso encontrarte,
por que estás en mi.

Excelentes y profundos versos nos regalas amigo Malco. Tu pluma se desenvuelve con maestría entre lo bucólico y lo racional de esa naturaleza que todo lo envuelve y con su fuerza da vida a todos nuestros sentimientos.
Un placer detenerse en tu obra querido amigo.
Un fuerte abrazo desde estos cielos poéticos de un halcón.
 
Excelentes y profundos versos nos regalas amigo Malco. Tu pluma se desenvuelve con maestría entre lo bucólico y lo racional de esa naturaleza que todo lo envuelve y con su fuerza da vida a todos nuestros sentimientos.
Un placer detenerse en tu obra querido amigo.
Un fuerte abrazo desde estos cielos poéticos de un halcón.
Gracias poeta, por tu gentileza y palabras, un abrazo.
 

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