El Sol
Sus labios nunca
fueron frutas, jamás
se hicieron miel, no son
rosas creciendo en su cara.
Sus labios son el Sol.
Volcán furioso de caricias
que calcina los juicios,
que derrite la soledad,
que descongela los témpanos
bárbaros del goce y la lujuria.
Funde individuo,
con tus sueños,
tú, con tus ofrendas,
templa la ilusión sobre
su yunque divino y voraz.
Con toda tu devoción,
desata un ruido indecente,
provoca con su frágil chispa
un desastre tierno y animal.
Rózalos, muérdelos,
carbonízalos... Bésalos.
Sus labios nunca
fueron frutas, jamás
se hicieron miel, no son
rosas creciendo en su cara.
Sus labios son el Sol.
Volcán furioso de caricias
que calcina los juicios,
que derrite la soledad,
que descongela los témpanos
bárbaros del goce y la lujuria.
Funde individuo,
con tus sueños,
tú, con tus ofrendas,
templa la ilusión sobre
su yunque divino y voraz.
Con toda tu devoción,
desata un ruido indecente,
provoca con su frágil chispa
un desastre tierno y animal.
Rózalos, muérdelos,
carbonízalos... Bésalos.
::Un E scándalo de versos para E ntibiar y E namorar::
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