Sale el sol, nuevamente
anunciando un nuevo día
que me invade la mente
con su dorada porquería.
Te lo juro, no es feliz.
Y como serlo, me pregunto,
si no se puede permitir un desliz
cuando la luna ya está a punto.
Observa, y bien,
ve todo lo que hay que ver
hasta que el dolor de la sien
le hace olvidar su ser
y esconderse tras la nubes
que niegan a la luna como reina,
que ven mermadas sus facultades
llorando sin parar de pura pena.
Como no ser desgraciado,
con tanto crimen sobre el mundo
teniendo que observarlo obligado
desde su trono, elevado y rotundo.
Pienso en lo que hace sin querer
cuando ve morir a un niño de hambre
dando luz y vida, que ayuden a esclarecer,
el funeral de un condenado por el hombre.
Es el hombre el que mata a sus iguales,
el que no tiene reparo en exterminar
cualquiera de los seres vivientes
habidos y quedados por determinar
si suponen un lastre
para él o su productividad,
que es un invento que da al traste
con cualquier atisbo de humanidad.
Que pensará,
cuando piense en tanto fusilado por pensar?
Que pensará,
cuando piense en un suicidio por no poder pagar?
Le queda mucho por soñar,
su animo ahorrará
ya que le quedan muchas lagrimas por secar,
pero algún día, sin duda reventará.
Y nos dejará sin luz que ilumine
el camino por el que andar,
Será una muerte sublime,
una explosión de verdad.
Un anuncio, si lo prefieres,
un pronostico de lo que será
si no nos dejamos de tantos bienes
y preparamos el futuro que vendrá
Sin muertes ni extinciones
y sin políticos de banda
deben ser las situaciones
que proyectemos en el mañana.
De momento el sol, reticente
no pierde la esperanza en la manada,
seguirá aguantando, como un valiente,
con su brillante existencia desesperada.
anunciando un nuevo día
que me invade la mente
con su dorada porquería.
Te lo juro, no es feliz.
Y como serlo, me pregunto,
si no se puede permitir un desliz
cuando la luna ya está a punto.
Observa, y bien,
ve todo lo que hay que ver
hasta que el dolor de la sien
le hace olvidar su ser
y esconderse tras la nubes
que niegan a la luna como reina,
que ven mermadas sus facultades
llorando sin parar de pura pena.
Como no ser desgraciado,
con tanto crimen sobre el mundo
teniendo que observarlo obligado
desde su trono, elevado y rotundo.
Pienso en lo que hace sin querer
cuando ve morir a un niño de hambre
dando luz y vida, que ayuden a esclarecer,
el funeral de un condenado por el hombre.
Es el hombre el que mata a sus iguales,
el que no tiene reparo en exterminar
cualquiera de los seres vivientes
habidos y quedados por determinar
si suponen un lastre
para él o su productividad,
que es un invento que da al traste
con cualquier atisbo de humanidad.
Que pensará,
cuando piense en tanto fusilado por pensar?
Que pensará,
cuando piense en un suicidio por no poder pagar?
Le queda mucho por soñar,
su animo ahorrará
ya que le quedan muchas lagrimas por secar,
pero algún día, sin duda reventará.
Y nos dejará sin luz que ilumine
el camino por el que andar,
Será una muerte sublime,
una explosión de verdad.
Un anuncio, si lo prefieres,
un pronostico de lo que será
si no nos dejamos de tantos bienes
y preparamos el futuro que vendrá
Sin muertes ni extinciones
y sin políticos de banda
deben ser las situaciones
que proyectemos en el mañana.
De momento el sol, reticente
no pierde la esperanza en la manada,
seguirá aguantando, como un valiente,
con su brillante existencia desesperada.