El soldado en la pared

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los destellos de aquel cuadro adulador que inspiró la saturada imagen de un tramo

de locura, envuelto en espárragos y líneas invisibles por nuestro horizonte inseguro.

Su alucinación electrizante descompuso la extraña fascinación de una mirada suicida.

Con la adversa pintura de un soldado versando mientras observa su vientre abierto,

ya con los ojos perdidos imaginó divertidos duendes rosáceos bailando dentro de su

abdomen, sobre la frialdad del herbaje tiznado por los restos de pólvora y nevazón.

Mientras se le cierran los ojos ve a los duendes divertidos degollando a un cervatillo.



La oscura desertitud de las moscas trepando sobre formas disimuladas de la muerte.

escapándole a los movimientos inarmónicos de un pasado sentimental y vehemente.

Algunas situaciones inquietantes le han de esperar en el pórtico del universo inédito,

seguirá protegido solo con el poemario carmesí de la expiación, descalzo y a la deriva.

Prosperará rozagante y perverso, aunque inexperto ante los ojos enraizados al ocaso.

La partición del hoy no habrá sido en vano, llueve en los recuerdos de los monstruos.

Los caminos desbordados llegarán y el sufrimiento atravesará su panza una vez mas.

Las manos ciegas atravesando noches obscenas subidas a armonías retro tenebrosas.
 
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