AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
La madrugada descansa de tanta noche
que puebla los pasillos
como cristal moribundo
detrás de una ventana,
como estrella rota de amparos
atrapados en la piedra,
en las risas mutiladas por una tormenta
de brazos descubiertos.
Los sitios de la luna
quedan enterrados por la tierra
como viejos caminos de pliegos anchos
por donde pasa una sirena con ojos de horizonte,
con manos y dientes y más manos,
y silencios que buscan un sonido del silencio.
que puebla los pasillos
como cristal moribundo
detrás de una ventana,
como estrella rota de amparos
atrapados en la piedra,
en las risas mutiladas por una tormenta
de brazos descubiertos.
Los sitios de la luna
quedan enterrados por la tierra
como viejos caminos de pliegos anchos
por donde pasa una sirena con ojos de horizonte,
con manos y dientes y más manos,
y silencios que buscan un sonido del silencio.