sin prisa ni forma solo como un hecho
asustando al caballero siempre diestro
al mostrarle un sol cansado tan maltrecho.
El sonido se presenta, tan lejano
tan esquivo... tan ambiguo y tan amargo,
destrozado el honor de ese cortesano
que no quiere salir de amargo letargo.
El sonido se presenta en derredor
multiplicando pesadilla y dolor
con temblorosa mano el diestro pintor
quita el pabellón, toma rojo color.
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