marcos aballes
Poeta recién llegado
A ti mujer que a diario te levantas a trabajar,
que quemas tus pestañas en un diario vivir,
que en cada labor vas dejando jirones de tu piel,
sin lamentos, doblegada de una obligación.
Sin dejar nunca de cumplir con tu horario fiel,
luchando sin cesar, para llevar el pan a tu mesa,
tal ves con corto salario por la discriminación,
sufriendo sin piedad de la injusticia masculina.
A ti, que día a día no rompes con esa rutina
de ser hombre y mujer, luchando por tu hogar,
que tal ves no te gastas un centavo en vanalidad
o tal ves no disfrutas de un momento festivo.
Como no valorar tu sacrificio y abnegación
tu dinero, ese que ganas con tu sudor,
ese para mí es muy respetado
y jamás de el, yo viviría.
Y sabes por que, sin duda alguna
porque el hombre vividor, con alma de chulo,
es un ser extrovertido, cobarde e infiel
que en su bajeza cruel, se olvida hasta de su madre.
La misma que lo engendró, con luchas y desespero,
dejando tal vez de comer ella, porque él comiera primero.
Sin embargo, este justo muy pronto lo olvidó,
al querer vivir de una mujer, como chulo barato.
Que se glorifica en su haber, de su hazaña cruel,
tal ves porque en una ocasión, esta sintió amor por él.
Lástima de esta arrogancia, que le cambia el nombre de hombre,
lo nombraré chulo barato, menos el de ser un hombre.
En esta humillante profesión, no hay excusas,
no hay otra justificación, ni evasiva razonable,
es un hecho deleznable, digno de criticar,
que la mujer tenga que trabajar con sacrificios.
Para que el chulo profesional o de oficio
le quiete el dinero con argucias,
para el derrocharlo a su libre antojo,
sin pensar en el daño que le ocasión.
Por eso yo digo en mi sano criterio,
que nos es tan hombre el que vive de una mujer,
de la forma cruel en que lo haga
sin escrúpulo alguno, de su bajeza.©
que quemas tus pestañas en un diario vivir,
que en cada labor vas dejando jirones de tu piel,
sin lamentos, doblegada de una obligación.
Sin dejar nunca de cumplir con tu horario fiel,
luchando sin cesar, para llevar el pan a tu mesa,
tal ves con corto salario por la discriminación,
sufriendo sin piedad de la injusticia masculina.
A ti, que día a día no rompes con esa rutina
de ser hombre y mujer, luchando por tu hogar,
que tal ves no te gastas un centavo en vanalidad
o tal ves no disfrutas de un momento festivo.
Como no valorar tu sacrificio y abnegación
tu dinero, ese que ganas con tu sudor,
ese para mí es muy respetado
y jamás de el, yo viviría.
Y sabes por que, sin duda alguna
porque el hombre vividor, con alma de chulo,
es un ser extrovertido, cobarde e infiel
que en su bajeza cruel, se olvida hasta de su madre.
La misma que lo engendró, con luchas y desespero,
dejando tal vez de comer ella, porque él comiera primero.
Sin embargo, este justo muy pronto lo olvidó,
al querer vivir de una mujer, como chulo barato.
Que se glorifica en su haber, de su hazaña cruel,
tal ves porque en una ocasión, esta sintió amor por él.
Lástima de esta arrogancia, que le cambia el nombre de hombre,
lo nombraré chulo barato, menos el de ser un hombre.
En esta humillante profesión, no hay excusas,
no hay otra justificación, ni evasiva razonable,
es un hecho deleznable, digno de criticar,
que la mujer tenga que trabajar con sacrificios.
Para que el chulo profesional o de oficio
le quiete el dinero con argucias,
para el derrocharlo a su libre antojo,
sin pensar en el daño que le ocasión.
Por eso yo digo en mi sano criterio,
que nos es tan hombre el que vive de una mujer,
de la forma cruel en que lo haga
sin escrúpulo alguno, de su bajeza.©