tan adormeció me encontraba en aquella calida noche, la obscuridad era tan densa como en el exterior como en mis propios pensamientos.
Sin darme cuenta, aparecí de nuevo en aquel lugar donde mi corazón fue tan oprimido, donde la tristeza había tomado lugar en mi alma como también a vez la felicidad
Como el poeta describía sus momentos más adversos, yo de igual manera me encontraba perdió en aquel bosque obscuro y aspero.
Pero fue mi propia insensatez la que me orillo a ese inhóspito lugar, aquel lugar la que muchos llaman “soledad”
De nuevo en la morada de mi aflicción, donde solo escuchaba de nuevo aquellos ayes, aquellos lamentos, aquellas burlas
Pero en un parpadeo pude apreciar a la Dama de mis pensamientos, a la primera mujer la cual mostraría un sentimiento hacia mí
Una alegria inmensa embargo mi alma pero también lo hizo un miedo atroz
Sus ojos eran como piedras preciosas, sus cabellos largos como las ramas de sauce pero de la textura de la madera del roble, y bien que ese árbol le venía con su nombre “el sauce”
Al ver aquel ser celestial similar a las deidades que habitaban en las cumbres del Olimpo y al recordar aquel deseden en el pasado, aquel desdén que me quitaría la oportunidad de ascender al escalafón causado por la humillación
Le implore por la absolución y darnos la oportunidad de conocer el verdadero amor
Fue cuando la pequeña flama que yacía oprimida y olvidada se encendió abruptamente
Y el amor peridido renacía
Aquel lugar obscuro se trasformó en un lugar lleno de luz y deleites el cual producían una intensa felicidad
Al aceptar mis indultos y poder darnos de nuevo este trofeo, sin duda aquellos latidos que tanto retumbaban en mis cienes al fin habían parado
Fue cuando perdí el sublime vigor de mi fantasía, pero el amor que tanto deseaba, había desaparecido, que al despertar pedí llorando soñar de nuevo
Sin darme cuenta, aparecí de nuevo en aquel lugar donde mi corazón fue tan oprimido, donde la tristeza había tomado lugar en mi alma como también a vez la felicidad
Como el poeta describía sus momentos más adversos, yo de igual manera me encontraba perdió en aquel bosque obscuro y aspero.
Pero fue mi propia insensatez la que me orillo a ese inhóspito lugar, aquel lugar la que muchos llaman “soledad”
De nuevo en la morada de mi aflicción, donde solo escuchaba de nuevo aquellos ayes, aquellos lamentos, aquellas burlas
Pero en un parpadeo pude apreciar a la Dama de mis pensamientos, a la primera mujer la cual mostraría un sentimiento hacia mí
Una alegria inmensa embargo mi alma pero también lo hizo un miedo atroz
Sus ojos eran como piedras preciosas, sus cabellos largos como las ramas de sauce pero de la textura de la madera del roble, y bien que ese árbol le venía con su nombre “el sauce”
Al ver aquel ser celestial similar a las deidades que habitaban en las cumbres del Olimpo y al recordar aquel deseden en el pasado, aquel desdén que me quitaría la oportunidad de ascender al escalafón causado por la humillación
Le implore por la absolución y darnos la oportunidad de conocer el verdadero amor
Fue cuando la pequeña flama que yacía oprimida y olvidada se encendió abruptamente
Y el amor peridido renacía
Aquel lugar obscuro se trasformó en un lugar lleno de luz y deleites el cual producían una intensa felicidad
Al aceptar mis indultos y poder darnos de nuevo este trofeo, sin duda aquellos latidos que tanto retumbaban en mis cienes al fin habían parado
Fue cuando perdí el sublime vigor de mi fantasía, pero el amor que tanto deseaba, había desaparecido, que al despertar pedí llorando soñar de nuevo
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