El surfista

ATDRIEL

Poeta asiduo al portal
Y recordaba cuando fue niño. Una infancia feliz y entrañable. Cuando papá y mamá estaban para auxiliarlos. Los años venían implacablemente y se hacía adolescente. Eran épocas de cambios vertiginosos y rápidos. Sentía que sus padres estaban lejos de ayudarlos. No estaba seguro de sí mismo y veía el futuro con incertidumbre. Tenía que afianzar su personalidad, solo. Años más tarde, en su adultez, se convirtió en un respetado surfista. Ganaba premios y era instructor de serf. Se enamoró y se casó, pero la relación no duró mucho. Porque el serf le daba libertad. Y pasaba horas y horas en el mar, diciendo alguna vez: “Mi único matrimonio era con el océano.” Y fue un largo matrimonio que le alcanzó hasta la vejez. Que cuando iba hacía la playa se decía: “No hay amor tan comparable como el que dura hasta tus últimos años, así de viejo como el mar.”
 
Y recordaba cuando fue niño. Una infancia feliz y entrañable. Cuando papá y mamá estaban para auxiliarlos. Los años venían implacablemente y se hacía adolescente. Eran épocas de cambios vertiginosos y rápidos. Sentía que sus padres estaban lejos de ayudarlos. No estaba seguro de sí mismo y veía el futuro con incertidumbre. Tenía que afianzar su personalidad, solo. Años más tarde, en su adultez, se convirtió en un respetado surfista. Ganaba premios y era instructor de serf. Se enamoró y se casó, pero la relación no duró mucho. Porque el serf le daba libertad. Y pasaba horas y horas en el mar, diciendo alguna vez: “Mi único matrimonio era con el océano.” Y fue un largo matrimonio que le alcanzó hasta la vejez. Que cuando iba hacía la playa se decía: “No hay amor tan comparable como el que dura hasta tus últimos años, así de viejo como el mar.”
La vieja existencia para convertirse en unico frente al paso de la vida. un bello egoismo..., uno ha perdido todo
y el velado de las esencias le lleva a esa cresta de oladas esencias. excelente. saludos amables de luzyabsneta
 
Y recordaba cuando fue niño. Una infancia feliz y entrañable. Cuando papá y mamá estaban para auxiliarlos. Los años venían implacablemente y se hacía adolescente. Eran épocas de cambios vertiginosos y rápidos. Sentía que sus padres estaban lejos de ayudarlos. No estaba seguro de sí mismo y veía el futuro con incertidumbre. Tenía que afianzar su personalidad, solo. Años más tarde, en su adultez, se convirtió en un respetado surfista. Ganaba premios y era instructor de serf. Se enamoró y se casó, pero la relación no duró mucho. Porque el serf le daba libertad. Y pasaba horas y horas en el mar, diciendo alguna vez: “Mi único matrimonio era con el océano.” Y fue un largo matrimonio que le alcanzó hasta la vejez. Que cuando iba hacía la playa se decía: “No hay amor tan comparable como el que dura hasta tus últimos años, así de viejo como el mar.”
Me ha encantado.
Felicidades.
Un saludo
 

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