***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
EL suspiro de la orquídea.
Caricia de invierno con el alma en el hilo,
no entiendo cuanto tiempo ni porque te sigo;
si cada sentimiento del corazón no te lo digo
y cada movimiento lo hago con gran sigilo.
Cazo tus palabras cuales liebres el lobo
y cual mariposas del ave predador escapan
de mi esas ingratas que no dicen si me aman
o si solo juegas a hacerme morder el polvo.
Antes de continuar con tus labios partidos
deseo mirarte y cantarte mi amor al oído;
antes de que las aves del bosque hallan partido
necesito decirte que estamos más unidos.
Nunca me he puesto a ver el sol de la noche,
ni he abierto mi corazón a las efímeras palabras.
Tú eres la nostalgia y la avaricia del derroche,
y yo, triste orquídea del jardín donde tu trabajas.
¡Ah cuanto amor tan inspirado es este silencio!
Más vale entonces que no diga lo que siento.
¡Ah que si supieras que en mi provocas tal incendio!
Sabrías entonces que mi hielo no es mi sentimiento.
¿Cuánto amor puede dar el león de tu pecho?
Si gustas vamos juntos ese misterio descubriendo.
Y si no quieres pues entonces no hay despecho
pues aún te amaré aunque esté muriendo.
Si. Si quieres puede llamarme loca obsesionada,
que al fin y al cabo eso es lo que soy en lo interno:
loca loba obsesionada con besar liebre de forma apasionada.
Una orquídea que suspira por tus manos de invierno.
Caricia de invierno con el alma en el hilo,
no entiendo cuanto tiempo ni porque te sigo;
si cada sentimiento del corazón no te lo digo
y cada movimiento lo hago con gran sigilo.
Cazo tus palabras cuales liebres el lobo
y cual mariposas del ave predador escapan
de mi esas ingratas que no dicen si me aman
o si solo juegas a hacerme morder el polvo.
Antes de continuar con tus labios partidos
deseo mirarte y cantarte mi amor al oído;
antes de que las aves del bosque hallan partido
necesito decirte que estamos más unidos.
Nunca me he puesto a ver el sol de la noche,
ni he abierto mi corazón a las efímeras palabras.
Tú eres la nostalgia y la avaricia del derroche,
y yo, triste orquídea del jardín donde tu trabajas.
¡Ah cuanto amor tan inspirado es este silencio!
Más vale entonces que no diga lo que siento.
¡Ah que si supieras que en mi provocas tal incendio!
Sabrías entonces que mi hielo no es mi sentimiento.
¿Cuánto amor puede dar el león de tu pecho?
Si gustas vamos juntos ese misterio descubriendo.
Y si no quieres pues entonces no hay despecho
pues aún te amaré aunque esté muriendo.
Si. Si quieres puede llamarme loca obsesionada,
que al fin y al cabo eso es lo que soy en lo interno:
loca loba obsesionada con besar liebre de forma apasionada.
Una orquídea que suspira por tus manos de invierno.
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