Poeta Olvidado
Poeta recién llegado
Para ella:
El susurro de una hada
Río ancho para mi barco sin remos,
queremos siempre más que lo que podemos.
Tirarme al agua para nadar sin esmero.
Tirarme al agua y ahogarme en el cielo.
Sin que te des cuenta,
manoseo el alba de tus remordimientos,
para que la luz rojiza tiña tus pasos,
para que el dorado del sol recubra tus manos.
Mi corazón se cierne ante tu andar sagrado,
como viejas sombras en el pasado.
Quiero arroparte en el día más frío.
Quiero desnudarte ante mis ojos de crío.
Es por eso, que te canto:
De musas existen a montones,
aunque ninguna nunca supo mostrar
piedad y perdón por impuros corazones.
De princesas existen a montones,
aunque ninguna mágica ni con poderes;
poderes para el sutil amar divino,
amar a éste, a la vez poeta, a la vez bandido.
Pero de hadas nunca vi ninguna,
hasta que te encontré a ti.
Caminando en gracia las calles de tu celda.
Soñando en silencio en el cielo más alto.
Cantando ahogada una nana de ensueño.
Murmurando, tal vez, las palabras de te quiero.
Susurrando, tal vez, la dulzura de un beso.
El susurro de una hada
Río ancho para mi barco sin remos,
queremos siempre más que lo que podemos.
Tirarme al agua para nadar sin esmero.
Tirarme al agua y ahogarme en el cielo.
Sin que te des cuenta,
manoseo el alba de tus remordimientos,
para que la luz rojiza tiña tus pasos,
para que el dorado del sol recubra tus manos.
Mi corazón se cierne ante tu andar sagrado,
como viejas sombras en el pasado.
Quiero arroparte en el día más frío.
Quiero desnudarte ante mis ojos de crío.
Es por eso, que te canto:
De musas existen a montones,
aunque ninguna nunca supo mostrar
piedad y perdón por impuros corazones.
De princesas existen a montones,
aunque ninguna mágica ni con poderes;
poderes para el sutil amar divino,
amar a éste, a la vez poeta, a la vez bandido.
Pero de hadas nunca vi ninguna,
hasta que te encontré a ti.
Caminando en gracia las calles de tu celda.
Soñando en silencio en el cielo más alto.
Cantando ahogada una nana de ensueño.
Murmurando, tal vez, las palabras de te quiero.
Susurrando, tal vez, la dulzura de un beso.