El taxista

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
Apenas conservo fragmentos del accidente que me mantuvo en coma varios meses. Regresé a mi trabajo de taxista, todo parecía diferente, nuevo, extraño, como el primer cliente. Una figura sombría, que hizo que aquel recorrido se volviera gélido. Al llegar a su destino, el pasajero desapareció y en su asiento había una moneda de oro.
Desde ese momento, conduzco a las almas difuntas errantes de la ciudad hasta su destino.

O quizás permanezco deambulando en mi propio ensueño… No obstante, mi rutina continúa, en espera del día que seré yo el pasajero de mi propio taxi.
 
Apenas conservo fragmentos del accidente que me mantuvo en coma varios meses. Regresé a mi trabajo de taxista, todo parecía diferente, nuevo, extraño, como el primer cliente. Una figura sombría, que hizo que aquel recorrido se volviera gélido. Al llegar a su destino, el pasajero desapareció y en su asiento había una moneda de oro.
Desde ese momento, conduzco a las almas difuntas errantes de la ciudad hasta su destino.

O quizás permanezco deambulando en mi propio ensueño… No obstante, mi rutina continúa, en espera del día que seré yo el pasajero de mi propio taxi.
Un buen relato.

Saludos
 

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