Daríopc
Poeta recién llegado
Cae la noche nuevamente
encendiendo luces en el cielo;
es el teatro de lo inmenso
que comienza su función
para nosotros.
Mientras,
los alquimistas del humo,
los neones y las sombras
maquillados en exceso
y perfumados de artificios
se acomodan en sus antros
y comienzan el ritual
de la boca acolchada,
de la sed insaciable,
de la efímera danza.
Es la hermandad del ombligo
que se piensa el universo
desde la oscura caverna
adornada de humo,
de nada.
Y la vida es tan rica,
cargada de luces,
de intermitentes
luces de colores.
Todos son jóvenes
y la vida es eterna.
Mañana queda muy lejos.
La noche es larga,
y calienta el alcohol y los besos.
La noche es eterna
como su juventud maquillada
y colmada de aromas que se funden
en el neón de las luces.
No muy lejos,
los unos contra los otros
como apretados frutos negros
de media granada
hacinados en su cáscara fina
navega la hermandad de lo incierto.
Son los alquimistas de la sangre,
de la sal de la arena y del cuerpo;
buscan una luz intermitente,
luces en las sombras del estrecho.
Las estrellas lucen en sus ojos
que miran al cielo;
y se sienten nada en la nada,
y entre la nada, la bruma,
y entre la boca acolchada
danzan los dientes blancos
su rítmica danza del miedo.
La noche es eterna,
la noche es fría y eterna,
mañana queda muy lejos.
Temerosos y absortos contemplan,
temerosos y en silencio,
como la tierra nos tiene de espaldas al sol
y nos invita a mirar al infinito
en la eterna función
del teatro de lo inmenso.
encendiendo luces en el cielo;
es el teatro de lo inmenso
que comienza su función
para nosotros.
Mientras,
los alquimistas del humo,
los neones y las sombras
maquillados en exceso
y perfumados de artificios
se acomodan en sus antros
y comienzan el ritual
de la boca acolchada,
de la sed insaciable,
de la efímera danza.
Es la hermandad del ombligo
que se piensa el universo
desde la oscura caverna
adornada de humo,
de nada.
Y la vida es tan rica,
cargada de luces,
de intermitentes
luces de colores.
Todos son jóvenes
y la vida es eterna.
Mañana queda muy lejos.
La noche es larga,
y calienta el alcohol y los besos.
La noche es eterna
como su juventud maquillada
y colmada de aromas que se funden
en el neón de las luces.
No muy lejos,
los unos contra los otros
como apretados frutos negros
de media granada
hacinados en su cáscara fina
navega la hermandad de lo incierto.
Son los alquimistas de la sangre,
de la sal de la arena y del cuerpo;
buscan una luz intermitente,
luces en las sombras del estrecho.
Las estrellas lucen en sus ojos
que miran al cielo;
y se sienten nada en la nada,
y entre la nada, la bruma,
y entre la boca acolchada
danzan los dientes blancos
su rítmica danza del miedo.
La noche es eterna,
la noche es fría y eterna,
mañana queda muy lejos.
Temerosos y absortos contemplan,
temerosos y en silencio,
como la tierra nos tiene de espaldas al sol
y nos invita a mirar al infinito
en la eterna función
del teatro de lo inmenso.