bluenote
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tras rotas y sucias bambalinas en el vetusto inmueble
en rechinar de polvo, incoloro vivir y ajado cortinaje
un viejo actor, de piel grisácea y con el cuerpo endeble
triste respira, los trozos de recuerdo, en agridulce estiaje
se descubre a sí mismo, entre aplausos y júbilos por cientos
reflectores que bañan los espacios, en haces de colores
la gente entusiasmada se levanta desde los mil asientos
y aclama emocionada con su aplauso, lanzándole mil flores
pero vuelto al presente, bajo ese polvo de la añeja sala
precisa con tristeza, no hay quien invoque aquellos días de gloria
se olvidaron los éxitos, los vivas, las noches de gran gala
se apagaron aquellos reflectores, no hay nada de memoria
taciturno medita, mientras la vida escapa como en fugaz suspiro
los días de teatro y la función terminan, todos se han ido
no queda ya más nada, ni un aplauso o una flor para un desviro
muy lento cae el telón y el viejo actor, al fin queda dormido.
en rechinar de polvo, incoloro vivir y ajado cortinaje
un viejo actor, de piel grisácea y con el cuerpo endeble
triste respira, los trozos de recuerdo, en agridulce estiaje
se descubre a sí mismo, entre aplausos y júbilos por cientos
reflectores que bañan los espacios, en haces de colores
la gente entusiasmada se levanta desde los mil asientos
y aclama emocionada con su aplauso, lanzándole mil flores
pero vuelto al presente, bajo ese polvo de la añeja sala
precisa con tristeza, no hay quien invoque aquellos días de gloria
se olvidaron los éxitos, los vivas, las noches de gran gala
se apagaron aquellos reflectores, no hay nada de memoria
taciturno medita, mientras la vida escapa como en fugaz suspiro
los días de teatro y la función terminan, todos se han ido
no queda ya más nada, ni un aplauso o una flor para un desviro
muy lento cae el telón y el viejo actor, al fin queda dormido.