Troto
Pablo Romero Parada
Tienes los brazos finitos.
Y la luz brillante sobre la oscuridad
es delicada y potente
como el mirar tuyo puntiagudo
sobre el blanco fondo.
Me gusta tu inclinación craneal,
y tu cerrar de ojos con el rostro medio condescendiente
en el buen sentido y medio condescendiente
en el mal sentido también.
Pero con las ganas de querer
dejar a un lado lo malo.
Es una lástima que cuando se empieza a amar a los demás,
los demás tiendan a las devoraciones.
Pero no es culpa de ellos.
La desesperación puede demoler a cualquier humano.
Creo que eso lo sabe cualquiera.
Es una pena.
Pero es así.
Y no sé como solucionar la cosa.
Y la luz brillante sobre la oscuridad
es delicada y potente
como el mirar tuyo puntiagudo
sobre el blanco fondo.
Me gusta tu inclinación craneal,
y tu cerrar de ojos con el rostro medio condescendiente
en el buen sentido y medio condescendiente
en el mal sentido también.
Pero con las ganas de querer
dejar a un lado lo malo.
Es una lástima que cuando se empieza a amar a los demás,
los demás tiendan a las devoraciones.
Pero no es culpa de ellos.
La desesperación puede demoler a cualquier humano.
Creo que eso lo sabe cualquiera.
Es una pena.
Pero es así.
Y no sé como solucionar la cosa.