El templo de mi amor (Serventesios)

lesmo

Poeta veterano en el portal

El templo de mi amor


Licor sabroso y dulce de tus rojos
labios, donde recaban con atino
mis labios a beber a sus antojos
en la copa ofrecida de tu vino.

Tú, flor más bella del candor serrano,
clara luz de pureza matutina,
ahormas a la fiebre de mi mano
al compás de tu mano femenina.

De mi luenga jornada caminante
justo descanso del ansioso peso,
sino perfecto de mi fuerza errante
en la pasión solícita de un beso.

Súbito y vivo un gran furor levanta
en mí, cual lúbrica fontana el gozo,
y grita, pregonera, mi garganta
por tu amor toda llena de alborozo.

Y va mi corazón sin duro freno
para cantarte el verso diamantino,
que se inspira en el nácar de tu seno
y en el caer de tu cabello fino.

Que sorprendida, ingenua y paseante,
húmeda y amorosa la mirada,
apurando el perfil, va del semblante
hasta tu fronda blanda y sombreada.

Varón seré sin temerosa duda
al verte hembra en el jardín en flor,
ninfa del bosque, en tu danzar desnuda,
y vestal en el templo de mi amor.
 
Última edición:

El templo de mi amor


Licor sabroso y dulce de tus rojos
labios, donde recaban con atino
mis labios a beber a sus antojos
en la copa ofrecida de tu vino.

Tú, flor más bella del candor serrano,
clara luz de pureza matutina,
ahormas a la fiebre de mi mano
al compás de tu mano femenina.

De mi luenga jornada caminante
justo descanso del ansioso peso,
sino perfecto de mi fuerza errante
en la pasión solícita de un beso.

Súbito y vivo un gran furor levanta
en mí, cual lúbrica fontana el gozo,
y grita, pregonera, mi garganta
por tu amor toda llena de alborozo.

Y va mi corazón sin duro freno
para cantarte el verso diamantino,
que se inspira en el nácar de tu seno
y en el caer de tu cabello fino.

Que sorprendida, ingenua y paseante,
húmeda y amorosa la mirada,
apurando el perfil, va del semblante
hasta tu fronda blanda y sombreada.

Varón seré sin temerosa duda
al verte hembra en el jardín en flor,
ninfa del bosque, en tu danzar desnuda,
y vestal en el templo de mi amor.
Rítmicos, románticos y finos serventesios en una cascada de poesía.
Tu arte es inagotable.
Un abrazo Salva.
 

El templo de mi amor


Licor sabroso y dulce de tus rojos
labios, donde recaban con atino
mis labios a beber a sus antojos
en la copa ofrecida de tu vino.

Tú, flor más bella del candor serrano,
clara luz de pureza matutina,
ahormas a la fiebre de mi mano
al compás de tu mano femenina.

De mi luenga jornada caminante
justo descanso del ansioso peso,
sino perfecto de mi fuerza errante
en la pasión solícita de un beso.

Súbito y vivo un gran furor levanta
en mí, cual lúbrica fontana el gozo,
y grita, pregonera, mi garganta
por tu amor toda llena de alborozo.

Y va mi corazón sin duro freno
para cantarte el verso diamantino,
que se inspira en el nácar de tu seno
y en el caer de tu cabello fino.

Que sorprendida, ingenua y paseante,
húmeda y amorosa la mirada,
apurando el perfil, va del semblante
hasta tu fronda blanda y sombreada.

Varón seré sin temerosa duda
al verte hembra en el jardín en flor,
ninfa del bosque, en tu danzar desnuda,
y vestal en el templo de mi amor.
Recrear ese templo frente a la amada, una busqueda que va como
extasiandose en los pequeños detalles, buscando quizas la
perfeccion de los rincones amorosos. excelente.
saludos con afecto de luzyabsenta
 
Recrear ese templo frente a la amada, una busqueda que va como
extasiandose en los pequeños detalles, buscando quizas la
perfeccion de los rincones amorosos. excelente.
saludos con afecto de luzyabsenta
Muchísimas gracias, estimado maestro, por esta lectura amable y por la interpretación de estas letras mías tan acertada. Celebro que hayan resultado ser de tu agrado.
Con un saludo van mis muchos afectos.
Salvador.
 
Maravillosos y románticos estos serventesios que nos regalas mi querido
Salva, una dulce declaración de los mas hermosos sentimientos que
mueven tu corazón, eres un gran contador de esos momentos especiales.
Gracias por compartirlos con nosotros. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Maravillosos y románticos estos serventesios que nos regalas mi querido
Salva, una dulce declaración de los mas hermosos sentimientos que
mueven tu corazón, eres un gran contador de esos momentos especiales.
Gracias por compartirlos con nosotros. Besitos apretados en tus mejillas.
Mil y mil gracias, querida Ana, por acercarte a estas letras mías y por dejar tu amable huella en ellas. Celebro que hayan sido de tu agrado.
Con un fraternal y fuerte abrazo.
Salvador.
 

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