El tesoro

Dikia

Poeta que considera el portal su segunda casa
El tesoro
Buscaba tesoros en cuevas ocultas,
lejanas, frágiles,
hasta que quedé encerrada en una,
sin encontrar la salida.

Tuve que rendirme.
Descansar.
Confiar,
por fin,
en mí misma.

Descubrí entonces la caverna calavérica.
Penetré sus tumbas.
Y hallé un lago,
oscuro,
que me mantuvo viva.

Seguí su curso
por veredas inciertas,
y por grietas secretas,
rayos de esperanza
atravesaban los muros.

Me apoyé en un rincón
y susurré palabras
que no conocía.
La pared cayó frente a mí
y me dejó muda.

Quietud.
Pero el mar traía su rumor hondo,
su azul resplandeciente,
y unas aves revoloteaban,
buscando alimento
con sus alas extendidas al todo.

Extendí mis últimas fuerzas,
y despejé con ellas.
Ese era el tesoro
que andaba buscando sin saberlo:
tan cerca,
tan silencioso,
que al mirarlo de frente
salí volando sin pretenderlo.

No sabía que sabía volar.
No imaginaba que existía
tanta belleza,
pues solo visitaba cuevas
buscando brillo y riqueza



28/05/2025
©Dikia
 
El tesoro
Buscaba tesoros en cuevas ocultas,
lejanas, frágiles,
hasta que quedé encerrada en una,
sin encontrar la salida.

Tuve que rendirme.
Descansar.
Confiar,
por fin,
en mí misma.

Descubrí entonces la caverna calavérica.
Penetré sus tumbas.
Y hallé un lago,
oscuro,
que me mantuvo viva.

Seguí su curso
por veredas inciertas,
y por grietas secretas,
rayos de esperanza
atravesaban los muros.

Me apoyé en un rincón
y susurré palabras
que no conocía.
La pared cayó frente a mí
y me dejó muda.

Quietud.
Pero el mar traía su rumor hondo,
su azul resplandeciente,
y unas aves revoloteaban,
buscando alimento
con sus alas extendidas al todo.

Extendí mis últimas fuerzas,
y despejé con ellas.
Ese era el tesoro
que andaba buscando sin saberlo:
tan cerca,
tan silencioso,
que al mirarlo de frente
salí volando sin pretenderlo.

No sabía que sabía volar.
No imaginaba que existía
tanta belleza,
pues solo visitaba cuevas
buscando brillo y riqueza



28/05/2025
©Dikia
Aunque volar sea difícil, suelen salirnos alas para afrontar los imprevistos.
Me gustó el poema que habla de ese tesoro que llevamos dentro y que sabe adentrarse, observar y salir airoso incluso de la vida misma.
Encantado de leerte desde estas montañas con cueva y vistas al mar.
 
El tesoro
Buscaba tesoros en cuevas ocultas,
lejanas, frágiles,
hasta que quedé encerrada en una,
sin encontrar la salida.

Tuve que rendirme.
Descansar.
Confiar,
por fin,
en mí misma.

Descubrí entonces la caverna calavérica.
Penetré sus tumbas.
Y hallé un lago,
oscuro,
que me mantuvo viva.

Seguí su curso
por veredas inciertas,
y por grietas secretas,
rayos de esperanza
atravesaban los muros.

Me apoyé en un rincón
y susurré palabras
que no conocía.
La pared cayó frente a mí
y me dejó muda.

Quietud.
Pero el mar traía su rumor hondo,
su azul resplandeciente,
y unas aves revoloteaban,
buscando alimento
con sus alas extendidas al todo.

Extendí mis últimas fuerzas,
y despejé con ellas.
Ese era el tesoro
que andaba buscando sin saberlo:
tan cerca,
tan silencioso,
que al mirarlo de frente
salí volando sin pretenderlo.

No sabía que sabía volar.
No imaginaba que existía
tanta belleza,
pues solo visitaba cuevas
buscando brillo y riqueza



28/05/2025
©Dikia
Una etapa de rendición y autoconfianza.
El verdadero tesoro en nuestra vida no son riquezas, sino la libertad y la belleza que siempre estuvieron a nuestro alcance, y muchas veces no supimos abrazarla.

Saludos
 
El tesoro
Buscaba tesoros en cuevas ocultas,
lejanas, frágiles,
hasta que quedé encerrada en una,
sin encontrar la salida.

Tuve que rendirme.
Descansar.
Confiar,
por fin,
en mí misma.

Descubrí entonces la caverna calavérica.
Penetré sus tumbas.
Y hallé un lago,
oscuro,
que me mantuvo viva.

Seguí su curso
por veredas inciertas,
y por grietas secretas,
rayos de esperanza
atravesaban los muros.

Me apoyé en un rincón
y susurré palabras
que no conocía.
La pared cayó frente a mí
y me dejó muda.

Quietud.
Pero el mar traía su rumor hondo,
su azul resplandeciente,
y unas aves revoloteaban,
buscando alimento
con sus alas extendidas al todo.

Extendí mis últimas fuerzas,
y despejé con ellas.
Ese era el tesoro
que andaba buscando sin saberlo:
tan cerca,
tan silencioso,
que al mirarlo de frente
salí volando sin pretenderlo.

No sabía que sabía volar.
No imaginaba que existía
tanta belleza,
pues solo visitaba cuevas
buscando brillo y riqueza



28/05/2025
©Dikia

Buena historia amiga Dikia. Uno crea sus propias historias, aquellas que le gustaría vivir o haber vivido.
Un placer siempre visitar sus versos querida amiga.
Un fuerte abrazo.

 

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