Luciano21
Poeta recién llegado
Doña Amelia está enferma,
la hija del buen rey,
condes la van a ver
condes y noble gente.
condes la van a ver
condes y noble gente.
¡Ay! mi corazón desfallece
como un ramo de claveles.
También va su madre
no tiene más remedio.
- Hija, hija mía
¿de qué mal os doléis?
– Madre, madre mía
pienso que bien lo sabéis:
medicinas me habéis dado
que matan mi corazón.
que matan mi corazón.
– Hija, hija mía,
de eso os confesáreis,
cuando hayáis comulgado
el testamento haréis.
cuando hayáis comulgado
el testamento haréis.
Ya me he confesado
y pido perdón a Dios;
también he comulgado
y hecho tengo el testamento.
también he comulgado
y hecho tengo el testamento.
De mi testamento, madre,
poco os alegraréis.
Siete castillos tengo en Francia,
Siete castillos tengo en Francia,
todos en mi poder.
Tres dejo a los pobres,
Tres dejo a los pobres,
a los pobres y a los romeros,
el cuarto dejo a los frailes
por caridad a Dios.
el cuarto dejo a los frailes
por caridad a Dios.
Los otros a Don Carlos
Don Carlos, hermano mío,
y mis vestidos y joyas
para la Virgen.
y mis vestidos y joyas
para la Virgen.
El vestido de oro y plata
siendo muerta me pongáis;
lo mejor por mortaja
para mi cuerpo adornar.
lo mejor por mortaja
para mi cuerpo adornar.
También el mantel de perlas,
la almohada y el velo de plata.
Desgraciada ropa
toda la pudriréis.
Desgraciada ropa
toda la pudriréis.
El cuerpo ha de pudrirse:
haga la ropa lo mismo
que se pudrieran las pompas,
el alma vaya al cielo.
que se pudrieran las pompas,
el alma vaya al cielo.
– Hija, hija mía,
y a mí, ¿qué me dejaréis?
– Madre, madre mía,
a vos, mi marido.
Para que lo tengáis en la cámara
a la hora que queráis,
para que lo veáis de día
tanto como de noche hacéis,
para que lo veáis de día
tanto como de noche hacéis,
besándolo y abrazándolo
como hace tiempo soléis,
que ya no os haré estorbo
a la hora que lo abracéis.
que ya no os haré estorbo
a la hora que lo abracéis.
– Hija, hija mía,
que Dios me perdone,
es un falso testimonio
lo que vos, hija me hacéis.
es un falso testimonio
lo que vos, hija me hacéis.
Su padre que la escuchaba
con un ministro de Dios.
– Hija, hija mía,
¿qué es eso que decís?
Ay, padre, padre mío,
¿qué es eso que decís?
Ay, padre, padre mío,
en cartas lo encontraréis,
venenos me habéis dado
porque muerta me queréis.
venenos me habéis dado
porque muerta me queréis.