Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Se cometió un crimen, un hombre murió apuñalado pero si bien el arma homicida estaba clavado en su pecho, no conseguían encontrar huellas que pudiera delatar al culpable.
Nadie vio lo sucedido y al no tener testigo, se tardó en encontrar un sospechoso pero al fin se detuvo a un mendigo que a nadie importaba.
Cuando fue interrogado se declaró inocente, no había más prueba que estaba malviviendo en la calle del crimen y que solía enfadarse cuando rogando una limosna, nadie se la daba.
Ya estaba a punto de cerrarse el caso, pero entró un hombre diciendo que el estaba de testigo por que vió lo que sucedió. El juez, le pidió sus credenciales y aunque muy sorprendido y sin permitir que se dijera el nombre del testigo en alto, dejó que le tomaran declaración.
Cuando le hicieron jurar al testigo de decir la verdad y solo la verdad, este juró, cuando le preguntaron que es lo que había visto, explicó que nadie atacó ni mató al difunto... ¡Se había suicidado!
Cuando el juez reveló su nombre leyéndolo de su documento de identidad, pronunció:
Dios, El Eterno.
Rosario de Cuenca Esteban
Nadie vio lo sucedido y al no tener testigo, se tardó en encontrar un sospechoso pero al fin se detuvo a un mendigo que a nadie importaba.
Cuando fue interrogado se declaró inocente, no había más prueba que estaba malviviendo en la calle del crimen y que solía enfadarse cuando rogando una limosna, nadie se la daba.
Ya estaba a punto de cerrarse el caso, pero entró un hombre diciendo que el estaba de testigo por que vió lo que sucedió. El juez, le pidió sus credenciales y aunque muy sorprendido y sin permitir que se dijera el nombre del testigo en alto, dejó que le tomaran declaración.
Cuando le hicieron jurar al testigo de decir la verdad y solo la verdad, este juró, cuando le preguntaron que es lo que había visto, explicó que nadie atacó ni mató al difunto... ¡Se había suicidado!
Cuando el juez reveló su nombre leyéndolo de su documento de identidad, pronunció:
Dios, El Eterno.
Rosario de Cuenca Esteban