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El testigo.

Se cometió un crimen, un hombre murió apuñalado pero si bien el arma homicida estaba clavado en su pecho, no conseguían encontrar huellas que pudiera delatar al culpable.

Nadie vio lo sucedido y al no tener testigo, se tardó en encontrar un sospechoso pero al fin se detuvo a un mendigo que a nadie importaba.

Cuando fue interrogado se declaró inocente, no había más prueba que estaba malviviendo en la calle del crimen y que solía enfadarse cuando rogando una limosna, nadie se la daba.

Ya estaba a punto de cerrarse el caso, pero entró un hombre diciendo que el estaba de testigo por que vió lo que sucedió. El juez, le pidió sus credenciales y aunque muy sorprendido y sin permitir que se dijera el nombre del testigo en alto, dejó que le tomaran declaración.

Cuando le hicieron jurar al testigo de decir la verdad y solo la verdad, este juró, cuando le preguntaron que es lo que había visto, explicó que nadie atacó ni mató al difunto... ¡Se había suicidado!

Cuando el juez reveló su nombre leyéndolo de su documento de identidad, pronunció:

Dios, El Eterno.

Rosario de Cuenca Esteban
 
Te he movido en varios días al foro de generales varios temas de más de 10 líneas publicado en microrelatos. Uno más y te vetaré la entrada a este foro.

Son 10 líneas o 150 palabras, ni una más.

JULIA
 
Se cometió un crimen, un hombre murió apuñalado pero si bien el arma homicida estaba clavado en su pecho, no conseguían encontrar huellas que pudiera delatar al culpable.

Nadie vio lo sucedido y al no tener testigo, se tardó en encontrar un sospechoso pero al fin se detuvo a un mendigo que a nadie importaba.

Cuando fue interrogado se declaró inocente, no había más prueba que estaba malviviendo en la calle del crimen y que solía enfadarse cuando rogando una limosna, nadie se la daba.

Ya estaba a punto de cerrarse el caso, pero entró un hombre diciendo que el estaba de testigo por que vió lo que sucedió. El juez, le pidió sus credenciales y aunque muy sorprendido y sin permitir que se dijera el nombre del testigo en alto, dejó que le tomaran declaración.

Cuando le hicieron jurar al testigo de decir la verdad y solo la verdad, este juró, cuando le preguntaron que es lo que había visto, explicó que nadie atacó ni mató al difunto... ¡Se había suicidado!

Cuando el juez reveló su nombre leyéndolo de su documento de identidad, pronunció:

Dios, El Eterno.

Rosario de Cuenca Esteban

Rosario, no le borre, la historia es impresionante y atrapante, me encanto su final tan bien contado, es un placer pasar, sabe que se lo digo de corazón y que me gusta mucho si lo digo.
Un beso y abrazos.
Gran prosa y buena historia, yo pensé que se había matado, eso sí, pero no que aparecería a atestiguar su suicidio.
Genial.
Ariel.
 
Se cometió un crimen, un hombre murió apuñalado pero si bien el arma homicida estaba clavado en su pecho, no conseguían encontrar huellas que pudiera delatar al culpable.

Nadie vio lo sucedido y al no tener testigo, se tardó en encontrar un sospechoso pero al fin se detuvo a un mendigo que a nadie importaba.

Cuando fue interrogado se declaró inocente, no había más prueba que estaba malviviendo en la calle del crimen y que solía enfadarse cuando rogando una limosna, nadie se la daba.

Ya estaba a punto de cerrarse el caso, pero entró un hombre diciendo que el estaba de testigo por que vió lo que sucedió. El juez, le pidió sus credenciales y aunque muy sorprendido y sin permitir que se dijera el nombre del testigo en alto, dejó que le tomaran declaración.

Cuando le hicieron jurar al testigo de decir la verdad y solo la verdad, este juró, cuando le preguntaron que es lo que había visto, explicó que nadie atacó ni mató al difunto... ¡Se había suicidado!

Cuando el juez reveló su nombre leyéndolo de su documento de identidad, pronunció:

Dios, El Eterno.

Rosario de Cuenca Esteban

Me quedo con los ojos llenos de asombro.
Tu relato tiene una magia que nos envuelve.
inicio trágito, final de impacto.
Estrellas a tu pluma.
Abrazos.
Ana
 
Rosario, no le borre, la historia es impresionante y atrapante, me encanto su final tan bien contado, es un placer pasar, sabe que se lo digo de corazón y que me gusta mucho si lo digo.
Un beso y abrazos.
Gran prosa y buena historia, yo pensé que se había matado, eso sí, pero no que aparecería a atestiguar su suicidio.
Genial.
Ariel.


Mil gracias, amigo
no me refería a que borrara concretamente este, pero por despistada he cometido el fallo de hacerlo mas largo de lo establecido, pues asumo mi fallo...
Si lo borran, lo tengo guardado.
Un abrazo, Ariel
Rosario
 
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