ESPINETE
Poeta fiel al portal
Casimiro tenía un "tic",
pero un "tic"... ¡Descomunal!
No le dejaba vivir
y se iba a suicidar.
pero un "tic"... ¡Descomunal!
No le dejaba vivir
y se iba a suicidar.
Era la mofa del pueblo:
-¡Casimiro!...
¿Qué te pasa que no dejas de bailar?-
¿Qué te pasa que no dejas de bailar?-
-¡Qué bailar ni qué cojones!
¿No sabes lo de mi "tic"?
¡Pues cállate, so huevones!-
¿No sabes lo de mi "tic"?
¡Pues cállate, so huevones!-
-¡Casimiro!...
¿Te ha sentao mal el cubata?-
¿Te ha sentao mal el cubata?-
-¡Cubata te daba yo,
pa aguantar estos temblores!-
pa aguantar estos temblores!-
Y en el Bar, era un infierno:
-¡Casimiro!...
Hoy no te pongo vino
porque vienes "colocao"-
Hoy no te pongo vino
porque vienes "colocao"-
-¿Colocao?
¡Tu padre está "colocao"!
Una tila me he tomao
y aún así no me sostengo.-
¡Tu padre está "colocao"!
Una tila me he tomao
y aún así no me sostengo.-
Hasta que el Paco le dijo:
-Lo tuyo se te va a quitar.
La Anselma me ha dao un remedio
para el hipo, y el "tic",
creo que es igual.
La Anselma me ha dao un remedio
para el hipo, y el "tic",
creo que es igual.
Dice que hay que contar
hasta cien sin respirar
y enseguida se te va.-
hasta cien sin respirar
y enseguida se te va.-
Casimiro, que era cortito, pensó:
-Si para el hipo son cien
y lo del "tic" es peor,
¿cuánto contaré yo?.-
y lo del "tic" es peor,
¿cuánto contaré yo?.-
El bruto de Casimiro
cerró la boca y contó.
cerró la boca y contó.
Cien...
Doscientos...
Ochocientos...
Y a los mil...
¡La palmó!
Doscientos...
Ochocientos...
Y a los mil...
¡La palmó!
Así es como se suicidó.