Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Cuando la utopías viajan en bocas huecas
hay que volver hacia el paso del hombre
imaginar sus veredas clandestinas
y sus saltos de muros
bajo el acoso letal de reflectores.
Errante y solitario
tránsfuga de sus sueños
fugitivo de la sal de sus retoños
desprendido de la tierra de sus genes
el hombre viene y va por tantos caminos extraviados
anhelando refugios
más que alguna esperanza.
Hoy el canto se pierde entre los vientos,
los ecos se han vuelto coros mudos,
clandestinos lamentos que sorben en silencio
esa ausencia de todo
y presencia de nada.
Me miro y el hombre donde habito
sufre estremecimientos de consciencia
mientras le implanta el chip
esta época hueca de ternuras
infestada de tantas voces nuevas
que no quieren hablar
absorta en su mirar
en las pantallas de cristal de cuarzo.
La vida vale tan poco
que un Ipad se vuelve una riqueza.
La sangre se derrama sin matices de heroísmo
la muerte baila su fiesta cotidiana
en terreno sin guerras
desde que empieza el alba.
Aquí
desde mi refugio cibersacro
dejo morir las horas que se quedan
esperando conmigo
el tiempo de no vuelvas.
hay que volver hacia el paso del hombre
imaginar sus veredas clandestinas
y sus saltos de muros
bajo el acoso letal de reflectores.
Errante y solitario
tránsfuga de sus sueños
fugitivo de la sal de sus retoños
desprendido de la tierra de sus genes
el hombre viene y va por tantos caminos extraviados
anhelando refugios
más que alguna esperanza.
Hoy el canto se pierde entre los vientos,
los ecos se han vuelto coros mudos,
clandestinos lamentos que sorben en silencio
esa ausencia de todo
y presencia de nada.
Me miro y el hombre donde habito
sufre estremecimientos de consciencia
mientras le implanta el chip
esta época hueca de ternuras
infestada de tantas voces nuevas
que no quieren hablar
absorta en su mirar
en las pantallas de cristal de cuarzo.
La vida vale tan poco
que un Ipad se vuelve una riqueza.
La sangre se derrama sin matices de heroísmo
la muerte baila su fiesta cotidiana
en terreno sin guerras
desde que empieza el alba.
Aquí
desde mi refugio cibersacro
dejo morir las horas que se quedan
esperando conmigo
el tiempo de no vuelvas.
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